A pesar de mi debilitada memoria recuerdo haber leído el libro del inglés C.S. Lewis, “Cartas del diablo a su sobrino”; llevado por la irreprimible asociación del maligno gobierno socio-comunista de Sánchez y de su antecesor el “execrable”, Zapatero, con la definición judeocristiana de los demonios como príncipes de los socialistas rebelados contra España, que representan el espíritu del mal social, económico y territorial de la Nación, me dispongo a buscarlo, con la idea de que me ayude a escribir lo que a continuación se manifiesta.

El autor, una vez concluido su prefacio y antes de iniciar sus cartas, pone sobre aviso al lector con dos frases, una de Tomás Moro, en la que dice: “ el diablo, espíritu orgulloso no puede aguantar que se mofen de él”, la otra, de Lutero: “La mejor forma de expulsar al diablo, si no se rinde ante el texto de las Escrituras, ( la Constitución), es mofarse y no hacerle caso, porque no puede soportar el desprecio”.

Actitud, que ante los desvaríos y las traiciones de Sánchez se podrían convertir en una real y eficaz forma de silenciar los reiterados desafíos del presidente y su gobierno contra España; el desprecio de la mayoría del pueblo es evidente, por lo menos, así lo percibo y lo siento como “ciudadano condecorado por lo civil, por lo militar y por lo eclesiástico”; repulsa que ha quedado de manifiesto en las elecciones de la Comunidad de Madrid; desgraciadamente este proceso involutivo y su correspondiente rechazo ciudadano no adquiere carta de naturaleza hasta que las urnas democráticas  lo validen; todo en esta vida está sometido a alguna hipoteca o servidumbre, y más, cuando  dependen de heterogéneas y dispares opiniones de una porción de la  sociedad incapaz de prestar oídos a los reiterados y patrióticos toques de arrebato que nos alertan de las actuales desgracias que asolan el País y de las futuras catástrofes que se avecinan, de no aunar esfuerzos contra el diablo, sin duda, que ha de llegar el momento en que las campanas suenen a toque de difuntos.

Escrutopo, demonio malvado y voraz, reencarnado en el gobierno socio-comunista de Sánchez, que se rige por el perverso axioma de “Hacer el mal lo mejor posible” escribe y envía cartas al neófito demonio principiante, su sobrino Orugario, al objeto de hacerle partícipe en su particular trabajo de desviar a los seres humanos ( los españoles) del “Enemigo” (la Constitución), del dios del progreso, la concordia, la estabilidad social y la unidad de la Nación.

Estos infaustos seres conciben la ciudadanía como un objeto, mientras que el “Enemigo” lo percibe como un sujeto sin pretensión alguna de conseguir nada en su intento de salvar al pueblo, sino todo lo contrario, otorgarle la dignidad y la libertad.

Una de las cobardes y miserables armas que Escrutopo recomienda utilizar a sus luciferinos lacayos, representados por su sobrino Orugario, es la jerga tramposa y falsaria, la infecta verborrea, la ineficaz medicina que tiene que administrar a sus pacientes ( los españoles) para apartarlos de la Constitución.

Parafraseando a Borges y haciendo un paralelismo  contextual, bien se podría afirmar que: “El coito y el espejo son abominables porque multiplican a los socio-comunistas del actual gobierno y a sus socios”

Todos los extremos que revierten en la descomposición y fractura de España son los que se pregonan o son alentados desde el gobierno de Sánchez, todos, excepto aquellos de extrema devoción a la Constitución ( al Enemigo).

En su octava carta el tío  insta al novicio satán a razonar de esta manera: “ para nosotros, un humano es, ante todo, un alimento; nuestra meta es absorber su voluntad en la nuestra”; nunca mejor expresado el totalitario concepto ideológico y el fin último de los socio-comunistas en el gobierno.

Pero esto, no es todo, repare y reflexione el lector sobre lo siguiente: “ Nosotros queremos ganado que pueda finalmente convertirse en alimento”

¡Quizá! convendría proponer una suscripción popular y patriótica que sufragara los gastos originados por un egregio equipo de doctores especialistas en campos como la moral, la economía, la psiquiatría y otras materias, que previnieran, evaluaran, diagnosticaran y trataran las patologías ideológicas  del gobierno,  de sus altavoces mediáticos y de los diablos que les sirven como modelo, y en los cuales se inspiran; si además se rehabilitan, mejor, no se ha tirado el dinero.

Por último, no puedo sustraerme a lo que Escrutopo le dice su sobrino en la duodécima carta: “ De hecho, el camino más seguro hacia el Infierno es el gradual: la suave ladera, la maléfica persistencia, pocos giros bruscos, perseverancia en la mentira y ocultamiento de la realidad, sin mojones ni señalizaciones”

¿Acaso la literalidad del anterior párrafo y lo manifestado en esta reflexión, se aleja de la deriva que Sánchez está imponiendo a la nave Nacional?; ¿acaso no se aprecian similitudes en las actuaciones de Zapatero y el gobierno de Sánchez, para que el que lea y reflexione sobre lo expuesto, pueda no reparar en ellas y arrojarlas al sumidero de su indolencia?.

Antonio Cebollero del Mazo ( El Correo de España)