ESPADAS EN ALTO

No quieren cambios de planes. Ni retrasos. Ni guerras internas. Ni pactos imposibles con el Estado. Ni esteladas arriadas. Ni claudicaciones. Quieren más de lo mismo: unidad de acción y descaro en el desafío. ¿Hay algo más descarado que ir a Bruselas a decirle a los líderes de la Unión Europea que se han convertido en cómplices de la represión y del desprecio a los derechos humanos? A los iluminados de la sedición les da igual ocho que ochenta, Las Ramblas que la Grand Place, Juncker que Rajoy, España que Europa. Lo único que les mueve es su propósito de inaugurar cuanto antes su aldea independiente.

El éxito de la manifestación del jueves -porque fue un éxito de participación, nos guste o no- demuestra que los votantes, a diferencia de los caudillos, no dan la causa por perdida. Para arropar un acto unitario con reminiscencias pre 155 sigue habiendo sobreabundancia de esforzados voluntarios dispuestos a viajar mil cuatrocientos kilómetros. Pincho de tortilla y caña a que la recta final de la campaña acusa recibo de ese mensaje indómito. Preparémonos para emociones fuertes. Las espadas siguen en alto.

Luis Herrero ( ABC )