ESPAÑA ATADA A UN ADVERBIO

La política española se ha atrancado en un adverbio de negación: no. La negación de la negación fue enunciada por Hegel y aplicada por Marx, y se basaba en la teoría de que lo viejo negaba a lo que le predecía y lo nuevo niega a su vez a lo que se ha vuelto viejo. Albert Camus iluminó a los revolucionarios al escribir que el no es la armadura del rebelde: «¿Qué es un hombre rebelde?.

Un hombre que dice no. Negar no es renunciar. Opone lo que es preferible a lo que no lo es». Pero ni Hegel ni Marx ni Camus han elevado el no a la altura de lo excelso como Pedro Sánchez. Dijo no y se paró todo en el 2016.

Aquel pasado era un prólogo porque ahora vuelve a decir no, culpando a los demás, y vuelve todo a pararse. Entre el 2016 y el 2019, entre los dos noes, ha sido presidente del Gobierno interino, en funciones, provisional sin hacer oposiciones, y sin oposición, sin control parlamentario serio, con la tele a sus órdenes y convirtiendo su gestión en una campaña de propaganda, con Moncloa como oficina electoral.

Como ha escrito Ignacio Varela: «El nefasto discurso del nonoísmo, principal aportación de Pedro Sánchez a la cultura española, ha creado escuela». Es verdad. Después del no es no de Pedro Sánchez -tomado de la pancarta feminista- todos los líderes políticos repiten el adverbio como lengua de fuego, como jaculatoria de enroque.

Estamos acostumbrados a la doblez de los políticos y parecía difícil superar la rufianería del no es no hasta que ha sido superada por el propio autor. El que hizo bandera con la no abstención a Rajoy, lanza ahora a su partido para convencer al PP de que trague después de haberlo despeñado desde la Roca Tarpeya con la moción de censura. 66 diputados del PSOE que votaron en blanco piden en una carta al PP una abstención sin condiciones en reciprocidad a lo que ellos hicieron.

La noticia no es que pidan un sacrificio para hacer presidente a Pedro Sánchez, sino que recuerden que se abstuvieron en el año 2016 para que Mariano Rajoy fuera presidente y revivan la hazaña de Pedro Sánchez basada en el no es no a la derecha, que bloqueó brutalmente la política de la nación.

Muchos de los diputados que se abstuvieron fueron represaliados. Ahora no han firmado todos los que votaron en contra, entre ellos Pedro Sánchez que no acató la disciplina de voto. EL PP les ha contestado que no es de recibo que el autor del no es no les pida el auxilio.

Raúl del Pozo ( El Mundo )