En psiquiatría se conoce como estado catatónico cuando el cuerpo sufre rigidez muscular y estupor mental. Tal parece a mi modo de ver la situación que hoy vive España. Una nación absolutamente catatónica ante todo lo que le está ocurriendo.

Nada como encontrarse en una mesa acostado en un quirófano, absolutamente impotente para reaccionar, por nimia que sea la operación, para entender  lo que nos está pasando; en efecto, en esa situación uno percibe su incapacidad de actuar puesto que todo lo que le sucede está en manos del cirujano. Nada puede hacer el que se encuentra, en esa situación, impotente ante lo que le están haciendo. Tan sólo esperar que la operación acabe con éxito.

Comparo a gran parte de la sociedad española con el paciente que se somete a una operación quirúrgica.

Hoy, los españoles asistimos atónitos e impotentes a un proceso desintegrador de nuestra sociedad y de nuestra forma de vida, si bien no todos desde la misma perspectiva : así, un número no menor de ellos comulgan, dan apoyo y aplauden las políticas de nuestro Gobierno social comunista – créame, no son pocos – dándose la paradoja de que en la actual crisis económica van a estar – ya lo están ( pequeños empresarios, trabajadores…etc) – entre los más perjudicados.

Si no fuera porque su ruina nos afecta a todos diría que tienen lo que se merecen. ¿Quieres arroz? Pues toma dos tazas. Aprende a votar les diría yo. Otro elevado número está como siempre a verlas venir, al sol que más calienta. Son los votantes del centro y centro derecha representados por el PP y por ese voluble C,s que dicen una cosa y luego votan otra. Ahí tienen el ejemplo de Casado y a Arrimadas ayer en el Congreso.

Surrealistas ambos. Constituyen una masa relativista con aparentes principios en su ideario pero en el fondo faltos de ellos por completo. Y por último nos encontramos con un número creciente y ya nada desdeñable ( unos ocho millones de españoles si contabilizamos no sólo a los votantes sino a sus dependientes sin capacidad de voto) representados por el partido VOX, únicos en levantar la voz y no acomodarse a la situación haciendo frente con valentía al persistente adoctrinamiento marxista con apariencia “progre”.

Sí, es cierto que la actual pandemia producida por el Covid 19 ha venido a complicar en grado sumo la situación, si bien propiciando a su vez que salgan a la luz todos los defectos de este sistema seudodemocrático en el que nos encontramos.

Es notorio el sonoro fracaso del actual Gobierno al enfrentarse con la pandemia. 60000 muertos lo demuestran, más hete aquí que ante lo que denominan segunda ola nos encontramos a los mismos liderando de nuevo la lucha contra el virus.

Y haciéndolo además con unas capacidades crecientes como lo demuestra la instauración de una clarísima dictadura siquiera sea al parecer constitucional. Sí, una dictadura pura y dura. Se suprimen toda clase de derechos y el propio Gobierno se inhibe de someterse al control parlamentario.

Prepárense para el rodillo legislativo vía decretazos que se nos avecina. No, no estamos ante un Estado fallido donde se produce el colapso o fallo de aquel en el desarrollo de su función como tal. Es algo mucho peor. Estamos ante un Estado cada vez más fuerte con una impronta dictatorial comunista evidente .

En España no existe en ningún caso separación alguna entre el poder ejecutivo y el legislativo y la independencia del poder judicial, único freno al totalitarismo, es algo que tiene los días contados si es que no ha desaparecido ya.

Y es aquí cuando retomo lo que al principio de este artículo exponía sobre  la situación del paciente, en la mesa de operaciones, impotente para dar la vuelta a la situación. No tiene capacidad de actuación alguna fuera de las estrictamente formales.

Es entonces cuando se produce ese estado catatónico al que me he referido al empezar estas líneas : rigidez muscular y estupor mental.

Así se encuentra España : catatónica. En siquiatría la catatonia se cura mediante la aplicación de fármacos y si esto no funciona mediante una terapia electroconvulsiva. Me temo que España sólo tiene ya cura mediante este último tratamiento y bien fuerte.

Sólo la irrupción de un liderazgo sin miedo a nada y con convicciones firmes nos puede sacar de esta atolladero. No hay que caer en la desesperación.

La catatonia se cura en muchas ocasiones.

General Chicharro ( El Correo de España )