Este año tendremos en España una cumbre de la OTAN de la que no han dudado en presumir los actuales gobernantes como una victoria diplomática.

Tirando de hemeroteca, la evolución de los socialistas ha ido desde el conocido «OTAN, de entrada no» de los años ochenta a Pedro Sánchez persiguiendo por un pasillo al senil Joe Biden; pero es lo que ocurre cuando se sustituyen las chaquetas de pana por los privilegios de casta, o tal vez de administrador colonial.

Porque España, desde su ingreso en la OTAN, se ha convertido en una colonia donde el poder estadounidense puede disponer de tropas auxiliares a su antojo. Eso explica el envío de la fragata Blas de Lezo en una nueva misión de la OTAN dentro del contexto de tensión creciente entre Rusia y Ucrania. El nombre de Blas de Lezo, antaño vinculado a una humillación estrepitosa de los anglosajones, ahora puesto a su servicio… ¿Qué mejor resumen de la política internacional de España en este comienzo de 2022?

Recientemente lo ha planteado con gran acierto el autor que firma como Sertorio en El Manifiesto: «¿Cómo explicarle estas cosas al obtuso súbdito de un Estado fallido, de un chiringuito en quiebra? Hace tiempo que la soberanía española es un fantasma del franquismo y que la política exterior es algo que nos dictan desde Bruselas, Berlín o Rabat.

¿Cómo una antigua nación que ha renunciado a toda política propia, que deja que sus aguas territoriales se las apropien Marruecos y Argelia, puede entender la firmeza de los rusos a la hora de defender su espacio estratégico? ¿Cómo una España que es incapaz de ejercer su soberanía dentro de sus fronteras va a compartir la determinación de Vladímir Putin de defenderse?«.

Obviamente, que Rusia no quiera verse cercada por aún más bases de la OTAN en las inmediaciones de sus fronteras es algo que al español medio le resulta indiferente, cuando no desconocido; si acaso, de tener interés ya se han encargado los medios del establishment de decirle que los rusos son gente muy mala y peligrosa que respalda a los populistas y manipula las elecciones con hackers.

Que la OTAN nació como respuesta del mundo occidental al bloque comunista es una verdad a medias; su principal cometido siempre fue respaldar la hegemonía de los Estados Unidos de América a escala global. Ahora el imperio gringo, en evidente declive, se enfrenta a una guerra fría comercial con China y a un amago de conflicto bélico con Rusia.

Preocupa más lo segundo ante la opinión pública porque, a diferencia del primero, los muertos quedan peor ante las cámaras; y si algo ha demostrado Vladimir Putin en los últimos años es que no le tiembla el pulso en mover los tanques donde haga falta. Si existe algún conflicto diplomático entre Ucrania y Rusia, seguro que ambos países cuentan con personal suficiente para tratarlo sin necesidad de la intervención del tercero de siempre creando discordia.

Es comprensible que, por diversas razones históricas, los ucranianos no confíen en Rusia, pero harían bien en tener presente lo que ha ocurrido en otros países después de que los gobiernos de turno confiasen en el respaldo militar de los Estados Unidos; Afganistán, sin ir más lejos, nos recuerda la escasa credibilidad a la que han quedado reducidos, sin necesidad de retrotraernos a los casos de Vietnam o Filipinas.

Ante los posibles acontecimientos que estén por venir, lo más sensato que puede exigir el pueblo español al actual Gobierno es que los militares de nuestro país no sean empleados como carne de cañón en defensa de los intereses de los Estados Unidos.

Por desgracia, la mayoría de los actuales representantes en el Congreso de los Diputados están más por la labor de reivindicar a la OTAN como los presuntos aliados de España; incluyendo, y seguramente entre los entusiastas más adscritos al amo gringo, a los de Vox.

Ojalá no tengamos que lamentar víctimas de aquí al próximo año, y mucho menos de sangre española.

Gabriel García ( El Correo de España )