ESPAÑA, DICTADURA BAJO DISFRAZ CONSTITUCIONAL

El partido de la cal viva, acompasadamente custodiado por la venenosa podemia, se despoja definitivamente de sus disfraces. Con la excusa del estado de sitio/guerra (otro embozo: alarma), violación y absoluto menoscabo de derechos fundamentales recogidos en la Constitución.

Sin posibilidad de distinguir, ya de forma evidentísima, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Agravándose durante estos días con la falsidemia lo sospechado, cuando no perfectamente sabido: el narcorrégimen pedófilo del 78, dictadura revestida con ropajes pintureros.

Ya sin disimulos, solo vemos a diario a los vulgares esbirros del globalismo esponjosa y sinuosamente infiltrados entre toda nuestra clase política, mediática y judicial.

Sobreabundancia de censura, discriminación, detenciones arbitrarias, vulneraciones continuas y sistemáticas de derechos humanos durante las pasadas semanas. Una fiera y montaraz dictadura bajo disfraz, cada vez más vaporoso, constitucional.

Derechos fundamentales – expresión, prensa, culto, empresa, circulación, reunión o manifestación- sistemáticamente vulnerados. Falaz dilema entre libertad y seguridad/salud solo planteado como burda e infame coartada para mutilar brutalmente derechos civiles básicos. Al final del camino, ni salud, ni seguridad, ni libertad. Y lo perdido, jamás suele regresar.

Un poder ejecutivo que se ha autofabricado un estado de sitio sin apenas control parlamentario. Sin freno ni contrapeso posibles a la enajenación homicida del sanchismo. El estado de excepción, como parte de nuestro ser y nuestras vidas.

Hoy y el resto de nuestras existencias, salvo que lo impidamos. La arbitrariedad demente y peligrosa de Sánchez como dato consuetudinario hasta el infinito y más allá.

Un ejecutivo hipertrofiado, tomando a diario medidas paranoides y desproporcionadas. Un legislativo, bajo mínimos. Unos togados, perdidos en cualquier limbo. Y, mientras, bárbara militarización y atroz estado policial, otros poderes muy poderosos, tan felices bajo la sociopatía sanchista.

Dos instantes. Picoleto Alfa capando información antípoda al sociópata monclovita. O turbio JEMAD defecando paridas liberticidas a todas horas. Control poblacional total, vigilancia y represión sin desmayo, humedecidos en su salsa totalitaria, tan del gusto de un gobierno (y sus uniformados apéndices) abusón. Muy abusón.

Lo dicho. O reacción o sometimiento. En fin.

Luys Coleto ( El Correo de España )