Pedro Sánchez está enfermo de poder, sufre adicción a esa droga mucho más destructiva que las drogas opiáceas, la cocaína, la mezcalina, el peyote y las de diseño o sintéticas.

No puede vivir sin tener su inyección diaria de poder, bien reflejado en aplausos sin sentido de sus mamporreros o en la promulgación de decretos leyes y estados alarmas con la única intención de garantizarse sus dosis de poder.

Sánchez ha recibido dos reveses en su dosis diaria de poder que diariamente ha de meterse: la colleja de Europa a su propuesta de cambio del CGPJ y las palabras claras y diáfanas del Papa sobre las ideologías y lo que debe ser la política.

Justamente a la vuelta del fiasco del Vaticano ya no pudo mantenerse más tiempo sin compensar ambas faltas de dosis dictatorial y de egolatría y se ha inyectado nada menos que seis meses de dosis continuadas con el nuevo estado de alarma sin importarle nada ni nadie que es como los adictos a cualquier adicción actúan.

Sánchez es un peligro hasta para los que, creyendo que van a sacar algo, le apoyan. Yo me pregunto si no se dan cuenta de que tratan con un enfermo de poder. España y los españoles no deben confiar en quien los utiliza para tener garantizadas sus dosis diarias de poder y narcisismo.

Sería de locos otorgar a cualquier gobernante patente de corso para implantar un estado de alarma a su medida, a sus intereses, a su ambición, mucho más si ese gobernante es Sánchez, un enfermo de ambición de poder, un fumeta de poder desmesurado y nocivo por lo que de adicción tiene.

¡Seis meses de estado de alarma! ¡seis meses de dosis continuada de poder directamente en vena! seis meses durante los cuales, apoyándose en el estado de alarma, hará lo que le venga en gana, lo que determine la dosis de poder que en ese momento necesite.

Seis meses durante los cuales – si no lo impiden quienes pueden hacerlo – verá despejado el horizonte para arreglar las miserias y los chanchullos de los PGE que son la expresión máxima de dosis de poder y narcisismo. Seis meses de estado de alarma que Sánchez justifica para vencer la pandemia, cuando tras esas palabras ya pronunciadas en el anterior estado de alarma en el que se garantizó dosis de poder cada quince días, se esconde la garantía de una dosis de poder cronificada durante seis meses, para no tener que dosificarse la droga de poder cada quince días.

Sánchez es un peligro para España y para los españoles debido a que la hoja de ruta de su gobierno está determinada por la necesidad diaria de meterse directamente en vena la dosis de poder sin la que este adicto no puede vivir.

Manuel del Rosal ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor