El Partido Popular pide el cese del Dr. Simón. Excelente noticia si se hubiera producido en el mes de marzo. Y mejor todavía si se hubiera pedido por su letal asesoramiento y no por un vulgar comentario sobre las enfermeras. Y mucho mejor si de paso hubiera pedido el cese de los restantes asesores de los 17 servicios de salud. Incluido, por supuesto, los de las comunidades donde gobierna. Por incompetentes todos.

Esto es lo que tiene el covid, que ha pillado fuera de juego al sistema nacional de salud y a la clase política. Por eso tenemos que soportar semejantes tontadas, por extemporáneas y tímidas.

Son tan simples nuestros políticos que ni siquiera saben salir del fuera de juego y siguen en posiciones antirreglamentarias haciéndonos perder el partido, la guerra contra la covid. La lástima está en que no la pierden ellos, que siguen en sus escaños, sino los españoles que cada vez somos menos y más pobres.

Porque con el partido que llevamos hemos perdido a miles de compatriotas, agotado hasta el límite al sistema sanitario y a sus profesionales, al PIB, al empleo. Por perder, estamos a punto de perder nuestra seña de identidad universal, el español. Y también a nuestra educación, que dejará de forjar talentos para crear burros. En esto se entretienen los unos y los otros.

Y piden el cese del Dr. Simón. ¡Qué originalidad! ¿Qué intentan obtener con semejante puesta en escena? Desde luego cualquier cosa menos el cese de semejante personaje. Incluso me atrevería a afirmar que con esta petición buscan consolidar su permanencia en el cruel ministerio del Sr. Illa. Felicidades.

Mientras tanto los deberes sin hacer, que no son otros que coger la pandemia por los cuernos y librarnos de la pesadilla. Si no fueran tan tontos y egoístas oirían a las sociedades científicas, adelantarían las intervenciones evitando miles de muertes y tomarían las medidas necesarias.

Con ello quiero decir que tan solo hay que tomar las medidas de salud pública que exige la situación epidemiológica en y para todo el país y las medidas económicas que señalen los expertos. Digan lo que digan unos y otros y aun a consta del esfuerzo que conlleva ponerse de acuerdo, aunque sólo sea por una vez.

Pero no, llegaremos tarde y mal otra vez, dejando un reguero evitable de muerte y sufrimiento y lo único que pasará es que se echaran los trastos a la cabeza con la única finalidad de disimular su incompetencia.

Me atrevo a hacer esta sugerencia del acuerdo porque parece que el consejo interterritorial de salud, en minúsculas porque no merece mi respeto, a los siete meses de pandemia, ha conseguido una declaración con consenso de todos sus miembros. La primera y posiblemente la última. Todos están de acuerdo en rechazar los incidentes callejeros del fin de semana. Les felicito ya que el mes de octubre se ha saldado con casi cinco mil fallecimientos por la covid.

Visto el panorama pasado, presente y futuro y si no fuera porque lo de reformar la Constitución está en boca de izquierdosos y separatista, no tendría ningún reparo en exigirla. Y lo haría por nuestra lengua, por nuestras Fuerzas Armadas, por nuestra sanidad, por nuestra regiones, por el derecho a la vida, por nuestra historia, por la igualdad.

Cartas al Director ( El Correo de España )