El puente quedó atrás. El conocido como “puente de diciembre” más que unir, separa dos fechas que parecen además antagónicas. ¿Constitución e Inmaculada o constitución o Inmaculada?

Un mega festivo que va más allá de la celebración del paradigma de la religión laica de la democracia, y su orden jurídico -la constitución de 1978- y el recuerdo de carácter religioso y patriótico de la Virgen María en el Milagro de Empel, con la proclamación de la Inmaculada Concepción como patrona de los Tercios de Flandes e Italia, y de España toda.

Dos fechas, dos motivos, dos celebraciones que podrían sintetizar la dualidad del pueblo español inmerso en la resignificación, vaciado e incluso auto cancelación de su pasado, legado e identidad. Estas fechas se han convertido en el remplazo de lo profano por lo sagrado, en unos días festivos que cada vez van perdiendo más su significado.

Esta semana el presidente del PP, Pablo Casado, propuso desde Buenos Aires, junto al macrista Horacio Rodríguez Larreta, jefe del gobierno porteño, una “Alianza por la libertad” frente a los “regímenes antidemocráticos de Venezuela, Cuba y Nicaragua”. Con esa iniciativa pretende vanamente una especie de contrapeso al Grupo de Puebla, donde conviven alegremente Maduro, Ortega, los Fernández y Rodríguez Zapatero. Que pena que nadie le haya advertido que VOX le lleva la delantera con su “Carta de Madrid”.

Llamó la atención oír a Casado hablar de combatir la leyenda negra de la Hispanidad desde “Latinoamérica” (sic), patrocinada por Podemos dentro del gobierno de España, tanto como de su intención de gobernar en solitario y que VOX le apoye a cambio de nada. Tal vez el alto índice de humedad de la Ciudad de Buenos Aires haya tenido algún efecto nocivo en su razonamiento.

Pablo Casado agregó que “Nosotros podemos hacer como hizo Mariano Rajoy en el año 2016, en el que ofreció una gran coalición al Partido Socialista o podemos hacer como se ha hecho recientemente en la Comunidad de Madrid, en la que Vox ha apoyado el gobierno regional, pero sin ninguna contraprestación (…). Ya se ve presidente del Gobierno gracias a un gobierno en solitario con el apoyo de los de Abascal por la cara, o integrando una gran coalición con el PSOE de Sánchez.

Por su parte el presidente Pedro Sánchez afirmó eufórico que “Somos la vanguardia de lo que está por venir en Europa”. Lo que hemos visto y oído estos días a un lado y otro del Océano Atlántico, es lo más parecido al realismo mágico latinoamericano en versión política siglo XXI.

Si este modelo de ensoñados fanáticos, comunistas chic, separatistas, filo etarras y globalistas de distinto pelaje, o su versión retro-vintage de la gran coalición a la alemana, son las posibilidades del porvenir europeo, el Macondo de García Márquez será la Suiza del mañana, y España un arrabal perdido de esa nueva Europa vanguardista ensoñada por su presidente.

José Papparelli ( El Correo de España )