ESPAÑA: UNA JAULA DE LOCOS

Dicen que el Gobierno Sánchez se desploma, se descompone, pero yo veo al presidente bien maqueado, como un presidente de serie televisiva, bajando y subiendo por las escalerilla de los aviones. El acoso no está en la calle sino en los platós, en las tertulias. En los próximos días arderán los retratos del Rey para celebrar la asonada del año pasado.

Los comités de defensa de la república (CDR) han quitado la sonrisa al putch, aunque bajo cuerda, los partidos republicanos y burgueses independentistas cacarean en la calle y ponen los huevos en el nidal de la autonomía. Cien días es poco tiempo para que un Gobierno se descomponga, incluso éste, que gobierna sin el suficiente apoyo en el Congreso.

Pero el Ejecutivo se ha puesto muy nervioso, se siente perseguido, denuncia una cacería contra el presidente y los ministros . Habla de cacería, metáfora de la guerra «con sus celadas, astucias e insidias», tres meses después de que abatiera al anterior Gobierno en una auténtica montería.

La moda italiana de tirar gobiernos -63 desde la liberación- ha llegado a España con el mismo estilo: los derrumba el Parlamento, no la gente. Ese placer italiano, antes fue un vicio español. Juan Eslava Galán en Historia de España para escépticos cuenta detalles de los vacíos de poder que muchas veces tuvieron su origen en los taifas, cantonalismos, federalismos y carlistadas.

Como ahora, como siempre. Cuando la Gloriosa quisieron instaurar una monarquía constitucional y Prim encontró a un pelele, Amadeo I de Saboya, al que Anguita salva de la guillotina de la historia. «Presencia tenía Amadeo -escribe Eslava Galán-, embutido en su uniforme, con los bordados y las chatarrera parecía un figurín». Pero no se sintió amado por nadie.

En su primera comparecencia ante las Cortes, Emilio Castelar le advirtió: «Vuestra majestad debe irse, no sea que tenga un fin parecido a Maximiliano I de México» (fusilado). El rey aguantó dos años en el trono y se fue diciendo, «Siamo una gabbia di pazzi» (Esto es un jaula de locos).

Ha vuelto la costumbre de tirar gobiernos. El del PP cayó en el tiempo de una digestión, el del PSOE puede caer en el tiempo del biberón. La política tiene menos entrañas que nunca. Decían los padres de la democracia que cuando los ministros temen a la gente, hay libertad, y cuando la gente teme a los gobiernos, hay tiranía. Aquí hay temor entre la gente y los políticos.

No es que el Gobierno Sánchez se descomponga; es que esto vuelve a ser una jaula de locos, donde hay españoles que detestan ser españoles y quieren que se descomponga todo.

Raúl del Pozo ( El Mundo )