ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES

Quiénes son nuestros mayores enemigos? A los de mi generación, de los que quedamos cada vez menos, tan poco honroso distintivo se dividía entre los franceses, siempre dispuestos a quedarse con algún pedazo de nuestro suelo, y los hijos de la «pérfida Albión», envidiosos de haber tenido el primer imperio en el que «no se ponía el sol», presa codiciada de sus piratas convertidos en almirantes.

Sin negar esos y otros cargos, tal juicio sumarísimo no es correcto. Los mayores enemigos de España somos los españoles, según sentencia con tanta rotundidad como encono la letrilla «si habla mal de España es español». Cualquier duda al respecto la disipan los acontecimientos actuales en Cataluña, donde el nacionalismo hace furor hasta convertirse en delirante y al extremo de tener la mitad de sus líderes en la cárcel o huidos de la justicia, y los que quedan en libertad montando números como el de ayer en el palacio de la Generalitat con 700 alcaldes proclamando, la vara en alto, que volverán a hacerlo.

Recordaban a Sansón en el templo de los filisteos a punto de derrumbarlo, con él dentro. Aparte que estas cosas no se anuncian porque, de anunciarse, impiden hacerlas, y si no se anuncian, pasan desapercibidas. Es la duda en que se encuentra Torra y Compañía: Ser o no Ser. Declarar otra vez la independencia catalana, y salir pitando para no correr la suerte de su señor en Bélgica, o ser detenido y juzgado.

Así que ha emprendido la huida hacia delante, rodeado de alcaldes que a voz en grito proclamaban que desobedecerán las sentencias de los más altos tribunales e impondrán en su territorio el derecho de Autodeterminación, que sólo existe para las colonias.

Pero lo más grave, siendo esto mucho, es que se le han unido lo mejor, o peor, según se mire de cada casa, desde el Unión Nacionalista Gallega a los extremistas de Baleares, junto a los vascos, aragoneses, valencianos y cuantos quieran unírseles. Su denominador común es el separatismo. Su sentimiento compartido, el odio a España. En principio, la izquierda era internacionalista y, como tal, enemiga del nacionalismo.

Hoy están tan unidas que apenas se diferencian. ¿Qué ha traído el cambio? Pues el fracaso de ambas formaciones. El nacionalismo perdió su aura con la gran derrota de la II Guerra Mundial y la izquierda, con la globalización. Se han unido para evitar pasar de hacer historia a ser historia.

Lo más grave para nosotros es que cabalgamos en el resentimiento que anida en nuestros corazones, al considerar la inmensa mayoría que la vida no le reconoce sus méritos. El descontento anda suelto por nuestro país y el pequeño nacionalismo le ofrece un asidero al que agarrarse, mientras la izquierda le alarga el cuchillo para vengarse.

El 10 de noviembre nos jugamos bastante más que si Sánchez, Casado, Rivera, Iglesias, Torra y una docena más de personajes nos gobiernan. Nos jugamos si España seguirá siendo lo que ha sido, con sus virtudes o defectos, o algo completamente distinto. Y depende de nosotros, tan enfrentados o más que nunca. Mete miedo.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Calmor