Nos van a hacer pagar por usar todas las carreteras. Nos toman por imbéciles y encima pretenden que les demos las gracias. El rector de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, arrima su hocico a las cámaras televisivas y exclama algo así como que “los ciudadanos tienen que pagar las carreteras porque hasta ahora se han pagado con los Presupuestos del Estado”.

Ningún periodista presente le recrimina que insulte a la ciudadanía con semejante descaro en el ataque a la inteligencia. Le ríen la gracia. Y es que el Ministro de Transportes, José Luis Ábalos, está advirtiendo desde 2018 que tendremos que pagar por usar las autovías y autopistas, sacándose de la manga excepciones improvisadas o “bonificaciones” para “sectores vulnerables” cuando algún periodista le pregunta por ejemplo:  “cómo se le dice a una ancianita enviudada, con una pensión miserable y camino del hospital, que se detenga a pagar por usar la carretera que le lleva al cardiólogo”.

“Hay que pagar las carreteras igual que pagamos por subir al tren o coger el bus”, rezan desde Moncloa.

¿Se acuerdan cuándo estos déspotas relacionaban la presión fiscal con el mantenimiento de los servicios públicos y nos decían que pagábamos impuestos para tener hospitales y carreteras? Entonces, ¿para qué se usaba ese dinero si resulta que hemos sido malos y no pagábamos las carreteras hasta ahora? ¿Para la industria política de los 400.000 enchufados y los 800 millones en putas y coca en Andalucía tal vez?

La Comisión Europea ha recibido recientemente y de manos del gobierno español el “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia” que contiene esta barbaridad junto a otras que suponen un verdadero hachazo fiscal al contribuyente (supresión de la tributación conjunta por IRPF para parejas, descomunal aumento de la tributación sobre el diesel, nuevos impuestos ambientales, Impuesto de Sucesiones y Patrimonio para crujir a Madrid o Andalucía en una curiosa “armonización” que no afectará a Vascongadas, etc etc). Se trata del Plan en virtud del cual la Comisión Europea aprobará o no la gestión económica de Sánchez y nos otorgará el famoso “rescate”.

Supongo que los euro entusiastas liberalones estarán expectantes pero seguros, cómo no, de que su Unión Europea truncará estos planes que suponen una crujida tributaria y un liberticidio sin parangón. No en vano vivimos en la “Europa de las libertades”, ¿no?

Pues ya les digo que Pedro Sánchez sacará adelante su Plan, que además contiene una treintena de fichas o epígrafes donde se habla de “resiliencia”, “sostenibilidad”, “migración”, “género”, “economía digital”, “cambio climático” etc. O sea: el batiburrillo de etiquetas, ideas fuerza y desarrollos de la Agenda 2030 cuya estampa circular de colorines portan en sus galones todos los mandatarios decididos a cambiar nuestra forma de vivir, comer, circular y trabajar a gusto de un ideario a medida de las grandes corporaciones mundialistas.

El peaje obligatorio en carreteras no es un tema de mera confiscación o atraco a los ciudadanos; es parte del desarrollo de la Agenda 2030. Usted debe aborrecerse poco a poco del hecho de emplear su vehículo a diesel; gracias al gobierno y su “Plan de resiliencia” va a ver encarecido el Impuesto de Circulación, el impuesto de matriculación, el de hidrocarburos y, también, las carreteras. Y la Unión Europea lo va a aprobar.

Usted, ciudadano, tendrá que ser buen alumno de Papa Estado globalista y no circular o hacerlo, a partir de 2040, con un coche eléctrico hoy mega caro y al alcance de potentados. Y es que en 2030 habrá desaparecido en la práctica, la producción de vehículos a combustión y a partir de 2050 se prevé prohibir su circulación. ¿Qué no lo creen? Consulten la Ley de Cambio Climático recientemente aprobada en las Cortes y convertida en clave de bóveda para el desarrollo, en España, de la Agenda 2030.

La Comisión europea y su burocracia, lejos de anular el Plan gubernamental de Sánchez que nos acribillará a impuestos, lo avalará, sin exigirle el fin del despilfarro político en 17 autonomías y 400.000 políticos ni el fin del draconiano endeudamiento público que esclavizará a las futuras generaciones dejando España al albur de la gran banca y los fondos de inversión.

La Unión Europea es un grillete más que una solución. Un arrebatamiento permanente de Soberanía, más que un mercado de solidaridad y competencia leal entre Estados. Un nido de recreación para los intereses geopolíticos y mercantiles de China y una barragana de EEUU, antes que un espacio de civilización identitaria y pujante. Un nicho de lobbies, magnates como Soros y Rothschild y políticos comisionistas, antes que una unidad de Naciones libres, regidas por políticos honorables, y orgullosa de la herencia cristiana recibida.

La Unión Europea no sólo no salvará a España de despilfarros, impuestazos y liberticidios; nos hundirá más en ellos, pues quién gobierna nuestra Nación es un hijo tentacular del Nuevo orden mundial y el Gran Reseteo como lo son Macron o Merkel.

Jose Miguel Pérez ( El Correo de España )