Apoyar a VOX en el trance de Vallecas, aplaudir su valor y su arrojo, no es una cortesía política, es una cuestión de decencia personal y de decoro social.

Cuando la horda comunista ruge de odio y, envalentonada en el anonimato de la manada, acude a linchar a los patriotas de VOX que izan el nombre y la Bandera de España en Vallecas sin más armas que las palabras y, como los espartanos, sin más murallas que su pecho, no hay para mí matices bizantinos, ni análisis de ateneo político, ni reflexiones de casino en la comodidad del “a toro pasado” contemplado, además, desde la seguridad del burladero.

No, no es el momento de filípicas ni de catilinarias contra los patriotas de VOX por un quítame allá unos cuantos perfiles ideológicos.

No están en juego los matices, lo que está en juego es la esencia: la Patria y la Libertad, que los comunistas, los socialistas y los separatistas quieren convertir en sangre y cenizas. Eso hicieron, otra vez Vallecas contra VOX desplegando la barbarie que anida en su naturaleza y que se sustancia en su dialéctica, que no es más que el discurso mineralizado en odio y cristalizado en rencor en el orfeón del linchamiento.
Son los abertzales y los hispanicidas catalanes bailando al son de Podemos en Madrid, con el nihil obstat de Pedro Sánchez en la Moncloa. Esos son los enemigos de VOX. También son los míos, aunque yo no sea de VOX.
¡No importa!, porque eso no es esencial. Lo esencial es la Patria y su don primordial, la Libertad. No existen la una sin la otra. Los comunistas, los socialistas y los separatista lo saben muy bien, por eso las quieren destruir. La hora de los enanos pasó hace tiempo, hoy estamos en la hora de los bárbaros; si nos arrodillamos en los reclinatorios de los matices recibiremos sus dentelladas en una posición humillante.

Ha llegado la hora, como ha hecho VOX en Vallecas, de formar el Tercio, inclinar las picas y alzar las Banderas de la Patria y de la Libertad a la voz de “Santiago y cierra, España”. Y el que le tenga miedo a las pedradas y al qué dirán de los matices “que diga que le duele la garganta”. 

Mi queridísimo Jorge Cutillas, el legionario de VOX que estaba en primera línea en Vallecas, sabe muy bien a qué me refiero.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )