Siempre se ha dicho que la manipulación informativa es gran parte del problema actual en las sociedades capitalistas, y de hecho, cada vez mas esta apreciación, que empezó como una simple apreciación, se ha convertido ya en una realidad que cada vez defiende mas gente.

De hecho, me sorprende, que en varios foros de internet y otros medios de comunicación se mencione a Goebbels como un ejemplo de la manipulación informativa. Es cuanto menos curiosos, que después de casi 90 años se siga teniendo a este hombre como referencia.
Un comunista convencido que se paso a las filas de Hitler, hasta tal punto que fue el responsable de su propaganda. Un hombre que esos años consiguió ser doctor en historia. Cuando ser doctor era mas que un privilegio y estaba al alcance intelectual de muy pocas personas.
Estos días asistimos a la desgracia de La Palma, y es cuantos menos llamativo que, en esa desgracia se utilicen términos relacionados con la plandemia. No hay que pensar mucho para saber que esa desgracia o catástrofe natural no tiene nada que ver con la plandemia.
Pero esos términos se usan masivamente con la bendición de la TV para hacerlos normales, es decir, normalizarlos. Términos como confinamiento, restricciones de movilidad o llevar mascarilla como obligatorio se ha convertido en la Palma como algo normal. Pareciera que, nos están enviando un mensaje oculto o cifrado.
Los que hemos estado defendiendo desde el minuto 0 que la plandemia es una herramienta para cambiar nuestros modos de vida una vez mas y que no sean como antes ya nunca jamás, pensamos que ese plan sigue adelante. Y no se trata de negar la existencia del virus, o de negar los contagios o las muertes y dramas de familias.
Se trata de denunciar y señalar como una emergencia sanitaria se esta utilizando para modificar ciertas cosas (leyes, horarios, formas de relacionarse, modos de vida, tradiciones, etc.) que de otra forma hubieran sido imposible de modificar o…eliminar.
Lo cierto es que, mientras todas estas cosas siguen pasando, la situación de España es dramática, con una deuda nacional difícil ya de corregir en poco tiempo, un paro enquistado y una oferta política que pretende arreglar todo esto como ya se hizo en otros episodios parecidos. Los que no hemos perdido memoria política, lo sabemos bien.
Creo que, como ya he dicho decenas de veces en este medio, España esta desactivada y dormida, y esa actitud del pueblo español, es incomprensible, a los ojos de todo el mundo. Tanto es así, que se ha convertido en la conversación de moda y seguro estoy que cada español cuando habla de esto, sea de una ideología u otra, esta esperando a que alguien o algunos, enciendan la llama del ¡basta ya!
Ignacio Vega ( El Correo de España )