ESTALINISMO ESNOB

A las izquierdas sostenibles les ha dado por los títulos nobiliarios. Desean terminar con su existencia, con su costumbre y su carga cultural. Un título hoy en día es una carga, no un privilegio. Algunos los usan para reservar mesas en un restaurante o un hotel, pero son los menos. El estalinismo sostenible no quiere que los títulos se sostengan en España. Eterna rabieta de envidiosos. España no se entiende sin la Corona y la nobleza, y conformamos una Monarquía republicana. Nuestro vecino del norte, la poderosa Francia, es al contrario la República más monárquica del mundo.

Los títulos nobiliarios, oficiales o inventados, se respetan con devoción. Como en Rusia, Hungría, Polonia y demás mártires liberados del comunismo. En San Petersburgo reservé mesa en «El Nido de los Nobles», un restaurante que ha desaparecido y que se ubicaba en el palacete de meriendas, el «Afternoon Tea» de los Yussupov, con el mejor de mis títulos inventados. Duque de la Alta Castilla. Cuando llegué, me esperaba formada toda la plantilla uniformada.

Había unos cuantos multimillonarios rusos con unas rubias receptoras de compensaciones que se quejaron de la lentitud del servicio. Lógico. Estaba expectante y pendiente de mí. Firmé en el Libro. «Al Nido de los Nobles, de mis viejos parientes rusos los Yussupov, con un recuerdo especial al tío Félix, que se cepilló a Rasputín. Espero volver a tan distinguido lugar. El Duque de la Alta Castilla». -Spasivo, ochi spasivo-, me despidió emocionado el «maitre» Edouard, nieto de españoles. – ¿En verdad es usted el Duque de la Alta Castilla?-; ni de coña, Edouard, ni de coña-. Noche inolvidable.

Ahora, nuestros estalinistas sostenibles, empeñados en derribar todo mientras ellos se sostengan, se quieren cargar los títulos nobiliarios que concedió Franco. Creo que están validados, pero me aburre el debate. De lo que no hay duda es que el título de duque de Franco, cuya primer titular fue Carmen Franco Polo –si no cometo delito, una gran señora-, lo creó y lo concedió el Rey. Y si no me equivoco, lo de los títulos nobiliarios es un negociado que corresponde exclusivamente a la Corona. A principios de los ochenta fueron recibidas en audiencia por el Rey Don Juan Carlos un grupo de mujeres de la nobleza que le solicitaron la restauración de las viejas dignidades palatinas. Camareras de la Reina, Repostera Mayor, etc.

El Rey después de oír su petición, les señaló el camino de la salida. –Gracias por vuestro interés. No creo que sea el momento. Lo que sí necesito es una buena cocinera, porque en esta casa se come fatal-. No entiendo la importancia que le conceden los estalinistas sostenibles a un título nobiliario. Se concede, se hereda después de pagar un pastón en impuestos y derechos reales, y se usa en principio, con dignidad y ejemplaridad. Lo mismo el ducado de Franco, que el de los Predios Jerónimos, que es mi segundo ducado de pega. Franco, guste o no guste, es Historia de España, y las circunstancias facilitaron su estancia en el poder entre otras razones porque ganó una guerra que otros perdieron cuando la tenían ganada desde el principio.

A su muerte, el Rey consideró oportuno conceder el título, y aquí tendría que haber terminado la historieta. Pero no. Los estalinistas sostenibles se han empeñado en enmendar la plana al Rey con cuarenta años de retraso. No encuentro el camino de la revocación, a no ser que el PSOE y Podemos – condes de la Navata-, pretendan apoderarse de la concesión de las Reales Gracias. Que así es, porque su estalinismo se mezcla con la fascinación por la nobleza, el mito inalcanzable.

Para mí, que el Rey concede mañana el Condado de los Chaletes de Galapagar a Paul Church´s, y asunto resuelto. Vamos.

Alfonso Ussía ( La Razón )