» ESTÁN TODOS ACOJONADOS »

«Están todos acojonados. Se levantan por la mañana y dicen: ‘Pacto, pacto’; después de comer dicen: ‘Elecciones, elecciones’. Ningún partido tiene idea de lo que pueda pasar. Ábalos teme una venganza contra el PSOE en forma de abstención.

Podemos teme la derrota, porque también se ha equivocado; si hubiera entrado en el Gobierno le habría ocurrido lo que le suele pasar a los partidos minoritarios en una coalición, que desaparecen. Por eso Ciudadanos se negó y se negará a ser bisagra». Así me habla, con taco y todo, un eminente catedrático que fue destacado político.

Después de tres elecciones generales en cuatro años, no sabemos quién va a mandar. España era ingobernable cuando aún no había España, desde los reinos de Taifas a las repúblicas cantonalistas, desde los pronunciamientos a los motines populares contra los malos gobiernos.

Se dijo de esta nación que le ocurría algo peor que tener una enfermedad, y eso era ser una enfermedad. Pero España ya no es una patología, sino un gran país de la UE donde son frecuentes las crisis políticas que duran meses y donde hay multitud de acoplamientos y hasta grandes coaliciones.

Aquí el enredo se ha complicado más porque en el recinto sinuoso y fortificado no hay un minotauro sino un elefante de cuatro rodillas con lazos amarillos, al que unos quieren derribar con escopetas de plomo y otros aspiran a gobernar sobre su lomo.

Pregunto a uno de los dirigentes de Podemos cómo salir del fortín. «Los laberintos -me dice- no son callejones sin salida. Son laberintos. Y se sale si se encuentra el hilo. ¿Cómo es que un programa de gobierno que era bueno para España resulta que caduca en un mes? Podemos y PSOE pactaron los Presupuestos, que era lo difícil, y se desencontraron en las competencias que debieran tener los ministerios, que era lo más sencillo. En el PSOE había gente que quería Gobierno de coalición y gente que no.

Éstos son los que buscan un acuerdo con Ciudadanos e incluso nuevas elecciones. España castigará a Sánchez por haber maltratado a Podemos. Los votantes del PSOE y de Podemos quieren un acuerdo. El hilo del laberinto es que esa voz de abajo llegue a las ejecutivas de los partidos».

En el PSOE habría gente, como siempre, que quería una casita de papel para que vivieran juntas las dos izquierdas. Pero, como recuerda IU, en el 93, sin contar otros ejemplos, entre PSOE e IU sumaban para hacer un Gobierno y Felipe pactó con Convergència y el PNV. Explorarán otras vías con la misma tozudez, creyendo que la democracia y las mayorías son bromas griegas, exigiendo que les apoyen gratis los partidos de la oposición.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor