ESTE ESPÍA NO ES UN TOPO

Es una verdad como la copa de un pino que si Cataluña se independizara de España, el nuevo país emergente quedaría automáticamente desconectado de la Unión Europea y debería iniciar una larga y difícil negociación si quisiera volver a ingresar en ella. Ni los más contumaces partidarios de la secesión han podido aportar un solo argumento para eludir los efectos de esta cláusula inapelable de la legislación europea.

Lo sobrecogedor es que el felón Pedro Sánchez ha puesto en marcha una política aberrante que empuja premeditadamente a toda España, y no solo a una región autoinmolada, hacia la ruptura irreparable con la Unión Europea.

La concertación de un pacto de cogobierno con un partido como Unidas Podemos, de matriz leninista, hostil a los valores de la civilización occidental, anclado en los rencores de la guerra incivil y compinchado con los retrógrados identitarios, solo puede desembocar en la salida de la Unión Europea, donde no hay espacio para las puntas de lanza del Leviatán totalitario.

¿Paranoia? Como sentenció el novelista Kurt Vonnegut, esta es una época ideal para confirmar las manías de los paranoicos que creen estar acechados por potencias malignas, pues en realidad lo están. Rusos, chinos, islamistas y regímenes populistas de izquierda y de derecha afilan los dientes, porque ven a España como un boccato di cardinale tentador, donde el inquilino de la Moncloa reniega de todas sus lealtades para atornillarse a la poltrona, y ofrece sus servicios al mejor postor.

Se destapa la caja de Pandora: «El vicepresidente Pablo Iglesias estará en la comisión delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, que supervisa los objetivos y actuaciones del Centro Nacional de Inteligencia» (LV, 23/2). Esta noticia tiene que haber hecho saltar todas las alarmas en los altos mandos de la OTAN, con los ecos consiguientes en la UE. Es la primera vez que un comunista impenitente tiene acceso, a cara descubierta y con credencial oficial, a los secretos del aparato de espionaje y seguridad de un país miembro de la Alianza Atlántica.

Hasta ahora este tipo de tareas las practicaban clandestinamente los espías del bando enemigo que conseguían infiltrarse como topos en los puestos clave al cabo de muchos años de trabajo de zapa, como en las novelas de John le Carré. Este espía no es un topo.

Hoy el doctor Sánchez le entrega la llave del gallinero al zorro más voraz de la manada. Los documentos que conciernen a la defensa de la monarquía parlamentaria y de la integridad de España, así como de los valores de la civilización europea, estarán en manos del testaferro predilecto de antiespañoles acérrimos como Oriol Junqueras, Carles Puigdemont, los ayatolás iraníes y los jerarcas de las dictaduras latinoamericanas.

Es como colocar a Julian Assange al frente de la CIA… algo que también podría hacer, si por desgracia llegara a la presidencia de Estados Unidos, el desquiciado socialista Bernie Sanders, gemelo de nuestro Sánchez.

Los comunistas continúan siendo, como en tiempos de Stalin, los introductores de los mensajeros del odio en la sociedad abierta. Provocaron un escándalo con la visita nocturna de la dictadorzuela venezolana Delcy Rodríguez, pero la invasión sigue por carriles más discretos.

Han salido a luz algunos pormenores sobre estos enjuagues, que tuvieron como maestro de ceremonias a Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista de España y diputado en el Congreso por Unidas Podemos, en cuyo currículo sobresale su papel como asesor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante las conversaciones de paz en La Habana (Luca Costantini, «Cuba, FARC, México y Nicaragua: un mes de política exterior `paralela´ de Podemos», Vozpópuli, 23/2).

Cuenta Costantini que después de que Pablo Iglesias se entrevistara con Maximiliano Reyes Zúñiga, subsecretario de Exteriores del gobierno chavista de México, Santiago recibió en el Congreso al exguerrillero de las FARC Pastor Alape, actual dirigente del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (nuevamente la sigla FARC), para conversar sobre el programa de esta organización colombiana equiparable a Bildu.

También recibió al secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, Ulises Guilarte, del que se despidió con un mensaje contra Estados Unidos rematado por la consigna castrista «¡Cuba resiste!» Y no podía faltar en la agenda de visitas Paul Oquist, que ostenta el título rimbombante de ministro Secretario Privado para Políticas Nacionales del sátrapa nicaragüense Daniel Ortega. En conjunto, un muestrario espeluznante de violadores de los derechos humanos intercambiando favores con la hez bolchevique de la nomenklatura española.

Ni la OTAN ni la UE pueden acoger en su seno a este gobierno, presidido por un entreguista que cuela en el puente de mando de la red de espionaje y contraespionaje defensora del Estado de Derecho a quien debería figurar a la cabeza de la lista de sospechosos, por sus vínculos desvergonzados con el pasado leninista internacional y con el presente sedicioso catalán, chavista latinoamericano y fundamentalista iraní.

Adiós OTAN, adiós. Adiós Europa, adiós.

Eduardo Goligorsky ( Libead Digital )