ESTIÉRCOL

Las cadenas privadas de televisión pueden hacer lo que les venga en gana a sus propietarios. Son negocios. Su finalidad es ganar dinero. El negocio no está obligado a la información veraz, a la ética, a la estética y a la moral.

Las públicas sí. Y últimamente –con excepciones y siempre en minoría–, sus espacios de debate y opinión han sido copados por milicianos y andrajosos.

Alfonso Ussía ( La Razón )