ESTRASBURGO

La pelotera entre abogados confirma la trascendencia de la decisión del Tribunal de Derecho Humanos de Estrasburgo de avalar la suspensión del pleno del Parlament que pretendía declarar la independencia de Cataluña. El secesionismo se lamenta de que el tan cacareado éxito de su campaña mediática y de imagen trabajada con precisión, y con dinero público, no haya tenido la esperada respuesta política.

Su estrategia se concentra ahora en obtener ese anhelado respaldo europeo por vía judicial. Sobre todo si fuere necesario llegar a ella porque el Tribunal Supremo no tenga a bien dictar una sentencia absolutoria en el juicio del 1-O que permita «reconsiderar todo», como se le escapó el pasado sábado al nuevo y flamante presidente del Senado. Deseo, sugerencia, solo una hipótesis, pero se le escapó.

Los abogados del independentismo están esperando los fallos de la «manipulada» Justicia española para poder recurrir a la europea, seguros de que ahí sí les entenderán. La primera, en la frente. La demanda presentada por la entonces presidenta del Parlament, Carmen Forcadell, Puigdemont y Junqueras, entre otros, por la vulneración de sus derechos de reunión y libertad de expresión, ha sido demolida sin piedad por la corte de Estrasburgo.

Muy al contrario de haber sufrido una vulneración de sus derechos de reunión y libertad de expresión, el tribunal les recuerda que lo único que hizo el Constitucional fue mantener la seguridad, el orden y la protección de las libertades de los españoles y que si quieren reformas políticas que se busquen medios legales. El primero en verlo claro ha sido el ex conseller Josep Huguet, que le ha recriminado a los abogados, a golpe de tuit, que la vía judicial europea no va a ser «un camino de rosas como vaticinaban».

Inmediatamente, Gonzalo Boye, letrado de Puigdemont, le ha respondido que a los tribunales europeos hay que llegar «con los deberes hechos y los pantalones en su sitio». Y el de Junqueras, Van den Eynde, se ha dado por aludido y ha echado balones fueras: «Como bien sabes el representante de los demandantes no es necesariamente el redactor… La letrada que se encargó hizo los deberes lo mejor que pudo». Qué peligro tiene twitter cuando las cosas van mal y nos queremos venir arriba.

Efectivamente, al tribunal de Estrasburgo, como al de Justicia de la UE, el de Luxemburgo, hay que llegar con los deberes hechos. Es muy sencillo: sólo hay que demostrar que las sentencias, las habidas del Constitucional y las del Supremo que están por venir, han violado artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos. Vericuetos, esencia del derecho, habrá. Pero las leyes son las leyes y las togas son las togas, aquí y en Estrasburgo

Rafael Moyano  ( El Mundo )