Está debería ser la verdadera consulta nacional, la gran reflexión de España…

Uno de los rasgos más llamativos y característicos de estos cuarenta años ha sido la indolencia del Estado español, de todos sus Poderes e Instituciones y de la sociedad civil en general, ante el terror brutal e inmisericorde que impuso ETA al conjunto de la sociedad española, sobre cuya realidad se han fabricado dos relatos, el del Estado y el de ETA, ambos falsos.

Pero como ambas partes necesitan ganar esta historia, de todo punto inasumible, nada mejor que manipular la conciencia de los más inocentes: los niños. De ahí la unidad didáctica sobre el terrorismo de ETA que se quiere incorporar a la enseñanza de la ESO y al Bachillerato por parte del Estado; iniciativa que el Gobierno vasco no ha querido desaprovechar para incorporar su relato a los alumnos vascos de cuarto curso de la ESO y segundo de Bachillerato. ¿Qué se les contará a nuestros estudiantes de una parte y de la otra?

¿Se les contará que en 1975 (antes de fallecer el Caudillo) ETA era un grupito de desarrapados que no tenían capacidad de acción? ¿Se les contará que los terroristas amnistiados en 1976 y 1977 volvieron a incorporarse a la lucha armada, causando cientos de asesinatos, atentados y estragos? ¿Se les contará que todos los gobiernos a partir de 1976 negociaron con ETA y que estuvieron dispuestos a ser “muy generosos”, según se lo hacían llegar a la banda “si dejaba de asesinar”?

¿Se les contará que ETA contó con la colaboración y las simpatías de la izquierda hasta por lo menos 1982? ¿Se les contará que la supervivencia de ETA se explica por la colaboración y el apoyo que recibió del nacionalismo vasco, político y eclesiástico (PNV y demás partidos políticos, curas y obispos de San Sebastián y Bilbao)? ¿Se les contará que la persona más heroica contra ETA y contra el Estado fue Doña Ana María Vidal-Abarca, que fundó en 1981 la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en los “años de plomo” cuando los muertos de ETA debían esconderse?

¿Se les contará que la reacción militar protagonizada por Don Antonio Tejero tenía como uno de sus objetivos principales acabar con ETA? ¿Se les contará que ETA siempre tuvo medios de comunicación y un brazo político legalizado con presencia en las instituciones del Estado, y que sigue teniéndolos? ¿Se les contará que el primer Gobierno del Partido Popular, presidido por José María Aznar, concedió la máxima distinción de la democracia, la Medalla al Mérito Constitucional, al terrorista convicto y confeso Mario Onaendía por haber abandonado la lucha armada, y criticar su práctica?

¿Se les contará que los diferentes gobiernos que se han sucedido ha perdonado a muchos terroristas por el hecho de haberse arrepentido, siendo el caso más sangrante el de Soares Gamboa, perdonado por el gobierno del PP presidido por José Mª Aznar?

¿Se les contará que en realidad los terroristas de ETA eran unos buscavidas y unos psicópatas? ¿Se les contará que fue ETA quien marcó el final de su trayectoria terrorista? ¿Se les contará que, incomprensiblemente, no ha habido reacción de venganza contra ningún terrorista por parte de las víctimas? ¿Se les contará, finalmente, que ganó ETA, y que sigue ganando?

Ninguna de las dos partes implicadas en esta historia contará la verdad. El Estado, porque le va en ello la propia vida política. ETA, porque desmontaría todo el esquema político del nacionalismo vasco. Por eso el Estado despejará toda duda, por poco razonable que sea, sobre la responsabilidad que no sólo cabe imputar a los diferentes gobiernos que se sucedieron desde 1976, sino a las Fuerzas Armadas (en esta responsabilidad quedarían excluidos los Caballeros del 23-F), y a la Conferencia Episcopal Española, sea, que menos, por haber tenido en el club a ese perro rabioso que fue Setién y al golfo de Uriarte. Y ETA, porque no dirá nada del apoyo recibido de todo el mundo nacionalista, principalmente del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y del sector eclesiástico.

¿Qué se les debería contar a nuestros estudiantes más jóvenes?

ETA fue un grupo terrorista de ideología marxista y concepción nacionalista, cuyo objetivo mediante el asesinato y el atentado indiscriminado fue incidir en una crisis de Estado, a fin de ir hacia la independencia. Y el Estado español en esta guerra, que ningún otro país de nuestro entorno ha padecido ni hubiera consentido sin poner todos los medios de un Estado de Derecho, fue cobarde e ineficaz.

¿Por qué ETA deja el terrorismo? No por la acción llevada a cabo por el Estado en su lucha antiterrorista, ineficaz e ineficiente, sino por una serie de causas como el agotamiento de sus miembros, un desgaste en su base social y la consideración del sector político de que ya la lucha armada no le era rentable. Consideraciones que la misma ETA hace en la llamada Conferencia de Ayete. Una conferencia de terroristas internacionales que el Estado consintió que se celebrase en suelo español.

¿Qué saldo deja ETA? 3.000 atentados, 864 asesinatos, 7.000 víctimas y un número todavía no cuantificable de desplazados forzosos de Vascongadas y Navarra; aparte de miles de millones, primero de pesetas y después de euros en destrozos.

Ahora bien, por encima de todo queda una mentalidad a su favor en buena parte de la sociedad vasca, un plan estratégico de todo el espectro nacionalista y un nuevo discurso a fin de desarrollar y dominar la trayectoria independentista, obviando al Estado y empujando a la sociedad vasca renuente a hacer irreversible el camino hacia la independencia.

Y como son conscientes de que están llegando al final del objetivo, el pulso viene marcado por la colaboración con el alzamiento en Cataluña.

Pablo Gasco de la Rocha ( El Correo de España )