EUROORDEN

Una de las principales críticas al Gobierno desde el inicio del desafío independentista hasta su fase crítica en otoño pasado fue la mala gestión que ha hecho de la imagen internacional y de la diplomacia. En el manejo de la propaganda el independentismo ha dado muestras de aplicar con precisión las herramientas que engarzan nacionalismo y populismo, con precisión y con fondos de la Generalitat, mientras el Gobierno ha infrautilizado todo el potencial de su estructura en el exterior. Pese a ello, y pese al aprovechamiento milimétrico por parte del independentismo de las imágenes violentas en los colegios donde se votaba ilegalmente, el respaldo político de Europa al Estado español ha sido definitivo.

Pero la batalla por la opinión pública sigue desequilibrada. Es difícil competir con imágenes de señores y señoras con apariencia de rectos y firmes entrando entre lágrimas en la cárcel o huyendo de la justicia, sobre todo si los sacamos del contexto, y ese contexto es una Cataluña rota en dos, un país en llamas, porque esos señores y señoras han tratado de ejecutar un plan que ignora la ley.

La cabeza visible de este plan les ha caído a unos jueces alemanes que no están al margen de lo que ocurre en España. Ellos han hecho su propia interpretación. El tribunal no dice que no haya en la legislación alemana un delito equiparable al que se acusa a Puigdemont, es que directamente corrige a sus colegas españoles y le aclaran que para ellos lo ocurrido en Cataluña no es una rebelión. Que en Alemania, para que exista rebelión o alta traición es necesario que exista un nivel de violencia capaz de doblegar la voluntad de los órganos constitucionales. Es decir, que como la violencia o la incitación a la violencia no les ha llevado a la victoria, no han cometido delito de rebelión. Una resolución conocida el mismo día que se procesa al jefe de los Mossos por participar en una organización criminal liderada por el presidente de la Generalitat.

La euroorden, el sistema implantado por los políticos europeos para evitar a los gobiernos en cuestiones de extradición y permitir a los jueces agilizar la colaboración entre justicias presuntamente armonizadas, nos está dejando este panorama de independentistas a la fuga: un huido un Alemania que como mucho podrá ser entregado por malversación, tres ex consejeros en Bélgica cuya limitación es que no pueden salir del país y que por rebelión tampoco podrán ser entregados, y Ponsatí en Escocia, en libertad y con muchas dudas sobre la decisión final sobre ella. Lo que ponen en cuestión es la solidez de nuestra democracia. Es la imagen de España… la imagen de Europa.

Rafaél Moyano ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor