EUROPA

La sentencia del «ilustre sanedrín de mentes privilegiadas» (Cadena ‘dixit’ en Luxemburgo) de ayer es técnicamente impecable.

Pero podría haber dicho con igual solvencia (menudos ellos) que la inmunidad viene sólo tras los trámites de perfeccionamiento del cargo: un enfoque más formalista. Era un ‘fifty-fifty’, y ayer cayó de un lado la decisión, como pudo caer del otro.

Europa, en boca de su más alto tribunal, no insinúa que la democracia española no sea plena ni que la causa unilateral independentista sea legítima.

Dice que el Supremo no aplicó bien el derecho comunitario: debió liberar a Junqueras para formalizar su acta, o pedir el suplicatorio a la Eurocámara. Un varapalo, sí.

Y con derivadas para Junqueras, Puigdemont ‘et alii’. Y dada la situación política, para todos. Europa puede plantear un problema pero siempre es la solución.

Tadeu ( El Mundo )