El Gobierno se hizo de rogar durante meses, y finalmente recurrió a regañadientes ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la sentencia que daba la razón al etarra Atristain porque en el momento de su detención, años atrás, se le impidió ser atendido por un abogado de su confianza y fue asistido por un letrado de oficio.

Ahora Europa, que no parece haber aprendido las lecciones del terrorismo, condena al Estado a indemnizar al etarra, lo que abre la puerta a que otros criminales busquen la misma senda para recibir indemnizaciones, o para quedar libres.

Europa no entiende nada. Parece no saber que ETA tenía en nómina a abogados que fueron condenados como miembros de la banda.

Dar a un etarra un letrado de confianza en sus primeros días de detención es sinónimo de alertar a otros terroristas para que huyan o destruyan pruebas.

Así de simple. No es cuestión de derechos humanos, sino de lógica. Pero Europa hace años que no la tiene.

Ya lo demostró tumbando la doctrina Parot.

ABC