EUROPA: UN MAL DÍA, PARA BALANCE GLOBAL POSITIVO

Europa empieza un nuevo reparto. Ahora hay que decidir cómo se ajusta el criterio de funcionamiento europeo. Hasta hoy ese criterio era que no se votaba por países, sino por ideologías. Los diputados no votaban al presidente del Parlamento porque fuera un compatriota, sino porque era alguien con quien comulgaban ideológicamente. Eso no va cambiar, claro.

Pero ahora la ideología en el Parlamento Europeo tiene un perfil diferente. Hay un factor nuevo que es el auge de las fuerzas populistas que quieren cambiar la construcción europea. Es, destacadamente, el caso de Francia con la victoria de Le Pen y el de algunos otros países, aunque no todos.

España es una excepción notable: Vox, el partido que se ha mostrado más contrario a la Europa actual, a la Europa que ha dado paz y prosperidad a 28 naciones durante más de medio siglo, ha perdido respecto a las generales de hace un mes casi la mitad de sus votos.

Existe una clara mayoría de partido europeístas. Populares, socialistas y liberales están por encima de los 430 eurodiputados de los 751 que tiene la cámara. Y cuando desaparezcan los euroescépticos británicos del Brexit Party esa mayoría será todavía más sustancial aunque pueda no alcanzar los 551 necesarios para tener una mayoría de dos tercios. Obligará a actuar de otra manera e incluir otras sensibilidades.

Pero es evidente que habrá de plantearse las cosas de otra forma. Hay un número muy significativo de europeos que no están de acuerdo con cómo se están haciendo las cosas y lo han manifestado en las urnas. Hay que escuchar y actuar.

Ramón Pérez.Maura ( ABC )