EXTREMADURA

Es la pescadilla que se muerde la cola: como no hay muchos habitantes no desarrollamos infraestructuras, y como no hay buenas comunicaciones, no hay pobladores.

Así vamos creando una España hemipléjica, infradesarrollada, donde nos cargamos uno de los pilares del sistema democrático: el principio de igualdad de oportunidades. Extremadura, Galicia, Asturias… ahí tiene el gobierno «bonito» un fecundo terreno donde sembrar la semilla del progreso, la igualdad y el bienestar, alejándose de tanta retórica hueca.

Ya está tardando Guillermo Fernández Vara, prohombre del socialismo español, en clamar que los extremeños tienen que ser iguales ante la democracia que catalanes, vascos o andaluces: libres e iguales… y desarrollados. Podemos aceptar determinadas diferencias -lengua y cultura- pero desigualdades, no.

A ver dónde están las mal llamadas fuerzas de progreso -PSOE y Podemos- mientras se discrimina obscenamente a una parte de España. Por no abundar en la estratégica conexión de AVE entre Madrid y Lisboa.

La capital lusa ya no tiene que preocuparse por el efecto llamada de España.

El Astrolabio ( ABC )