FARSA DE POCILGA

El supuesto encontronazo parlamentario de Sánchez e Iglesias se me antojó falso, melodramático y pactado.

Una farsa de pocilga. El dirigente del PSOE, el perdedor más votado en las últimas elecciones generales, es muy capaz de aceptar la imposición de nombrar vicepresidenta del Gobierno de España a quien ha amenazado al Rey con la guillotina y ofrecérselo a los tiburones, y de encomendar una cartera ministerial del Gobierno –insisto-, de España a un indeseable montonero que vejó y humilló a la Bandera de todos desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona.

Reconozcan, al menos, que hay rareza y villanía en esas posibilidades.

Alfonso Ussía ( Libertad Digital )