FASCISTA ERES TÚ, PABLO IGLESIAS

Inicios del siglo XX. Benito, editor de «Avanti» y destacado activista del Partido Socialista Italiano (nº 3) huye a Suiza por su implicación en actos terroristas, conociendo a otro huido, Vladímir Ilich Uliánov, Lenin, de regalada vida burguesa costeada por mama, a quien el ejército alemán pagara volver a Rusia para asaltar la incipiente democracia Zarista bajo el gobierno del menchevique Kerensky.

El golpe de estado Bolchevique (revolución) destruyó la democracia bajo esa falacia con que vende el socialismo su golpismo. Curiosamente Lenin afirmaba: «Si hay alguien en Italia capaz de lograr la revolución, ese es Benito Mussolini» fundador del «Fasci d’Azione internazionalista rivoluzionaria».

Posteriormente, el jefe del partido socialista obrero alemán,preso tras el golpe de estado de Múnich, escribia «Mein Kampf» «Mi tarea es convertir el Volk (pueblo) alemán al socialismo sin simplemente matar a los viejos individualistas. Socialicemos a los seres humanos»

La idea de Lenin de que «una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad» popularizada por el ministro de propaganda NAZI Goebbels funciono. Hoy prevalece la falsedad de que el liberalismo burgués es fascismo reaccionario, difundiendo esta tremenda mentira durante la II República para estigmatizar a las derechas, únicos en aceptar y defender aquel régimen, asaltado por las izquierdas con varios golpes de estado y cientos de asesinatos de inocentes «por fascistas» hasta el alzamiento en julio de 1936.

El despliegue del agit-prop socialista continúa, censurando y señalando por fascista cualquier idea contraria a sus tesis, ejerciendo el único fascismo real; el tiro en la nuca Etarra o el moderno escrache, las huelgas salvajes o el acoso en redes sociales, cuyos CEO – claramente «Lefties» – permiten los nuevos comisarios políticos Orwellianos (Newtral y Maldito Bulo) órganos de censura que imponen que es verdad y que no.

Y así, la izquierda implanta esa falacia mayúscula en la mente de sus votantes; un esquema maniqueo de lucha de clases entre las denominadas «eternas fuerzas del oscurantismo reaccionario» (la religión y la burguesía, léase el fascismo) y el luminoso progreso que proclaman representar, cuyos «errores y excesos» acaban siempre disculpados, en una manipulación histórica descomunal donde el totalitarismo que impone el socialismo (Cuba, Venezuela, La URSS, Corea, las ex repúblicas del telón de acero) aparece como único defensor los derechos sociales y libertades, liquidados tras tomar el poder.

Por el contrario, quienes defienden un estado reducido y eficiente, basado en los derechos civiles y la libertad de todos, son estigmatizados como «liberal burgueses» (FASCISTAS) aunque solo esos sistemas liberales lograron la prometida prosperidad que jamás trajo la tiranía socialista. Curiosamente, los destinos de ocio socialistas son siempre las sociedades liberales, jamás sus paraísos socialistas (Viaje de novios del ministro de consumo Garzón)

La última manipulación de este maniqueísmo moderno se llama «ecologismo e ideología de género» (vean el manifiesto SCUM), sustituyendo nuestros valores morales por los de la madre tierra, quien desde el cambio climático señala a su máximo enemigo … el propio ser humano.  La religión del nuevo «marxismo cultural» contra los «reaccionarios» valores judeo-cristianos de donde nacen las economías liberales y los derechos civiles.

Gómez de Liaño lo explica mejor: «Al igual que las antiguas escuelas gnósticas, el marxismo ve la sociedad y la Historia como manifestaciones de la maldad, enseñando que hay espíritus dotados de especiales conocimientos –los propios gnósticos (léase, los iluminados por el pensamiento de Marx), que saben cómo superar ese estadio y traer a la tierra el Logos o Razón de la sociedad sin clases y con ella una comunidad perfecta.» Demostrando que hay más en común entre comunistas y nazis que entre cualquiera de estos y un liberal o conservador, mas allá de las tremendas cifras de los genocidios protagonizados en el siglo XX por ese cainita socialismo.

Su mayor propagandista proclamaba: «Nosotros, socialistas, somos enemigos mortales del actual sistema económico capitalista con su explotación de quien es económicamente débil, con su injusticia en la redistribución, y estamos decididos a destruir este sistema a toda costa.» Joseph Goebbels, ministro de propaganda NAZI.

Aciertan quienes dicen que «los fascistas del futuro se harán pasar por antifascistas». Por eso, la próxima vez que Pablo Iglesias declare una alerta antifascista para señalarte como insulto arrojadizo, recuérdales que Stalin y Hitler, socialistas como el, iniciaron juntos la II Guerra mundial, dejando millones de asesinatos, genocidios y exterminio del disidente.

«Preguntas qué es el Fascismo, mientras asaltas las calles y universidades públicas, imponiendo tu discurso único de envidia y odio desde el que expropias mi libertad, la de mis vecinos e hijos… nuestros derechos y propiedades…

Fascista eres tú, Pablo Iglesias. ( El Correo de Madrid )