Dice el diccionario que cantamañanas es aquella persona irresponsable e informal que no merece crédito.  Yo añadiría que es aquella persona falta de criterio propio y de convicciones profundas que se deja llevar por el viento cual veleta voluble y que fuera de la política no tiene donde caerse muerto.

Y así tenemos que a un cantamañanas como Pablo Casado le ha venido a sustituir otro de la misma peligrosa especie.
Lo peor es que estamos bajo el imperio de los cantamañanas.  Uno tras otro se van sucediendo en el gobierno y en la oposición sin que figuras con empaque y presencia hagan su aparición.
Tras los tres julais de Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez viene ahora a sumarseles este sujeto llamado Feijoó. ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto?
Este nuevo julai, además de ser nacionalista gallego es otro de los que andan a la búsqueda del centro perdido.
Seguramente llegará al poder y al igual que el otro gallego, Rajoy, se dedicará a pastelear con los socialistas y a no hacer nada por el verdadero progreso y desarrollo de la nación.
He leído el libro de Rajoy, ese espantoso engendro digno de un analfabeto que hace un alegato de los pactos y diálogos con la oposición socialista.
Y este nuevo cantamañanas se dispone a aplicarlo al pie de la letra.
Señores, que hay que pactar con los socialistas cuando España, en su pavorosa decadencia, necesita que le den la vuelta como a un calcetín.  Estamos despoblados, sin industria y sin campesinos.  ¿Que es lo que hay que pactar con esta gente? ¿ Que es lo que hay que dialogar?
Mucho me temo que la cantamañanez del Feijoó esté supera todo lo previsto. Rechazará una mayoría absoluta con VOX y pactará con el PSOE un nuevo episodio de cuatro años de corrupción, decadencia y de declive. Cuando lo que se necesitan son medidas radicales para los problemas tan graves que tiene nuestra patria.
Está empezando bien el muchacho, salvando leyes socialistas ante el abandono de sus propios socios. Seguiremos con mucho buenismo, con mucho lenguaje inclusivo, mucha ley LGTBI y toda clase de tonterías que no nos solucionan nada.
Cuando lo que se necesita, como dije en mi artículo de ayer, es un cirujano de hierro tipo Bismarck o Primo de Rivera.
Yo es que me desespero. Ante tanto político profesional, ¿no hay nadie que sepa hacer la O con un canuto que nos recupere una España próspera y en desarrollo?
Seguiremos sobreviviendo exprimiendo a los autónomos de la hostelería sin que surjan nuevos industriales y sin que se repueble el vacío interior peninsular.
El imperio de los cantamañanas.  Revueltos en su propia mediocridad impedirán que surjan hombres brillantes con ganas de cambiar España para bien.
Su única preocupación será el mantener sus privilegios y prebendas.
Señores, nuestra patria está cayendo en picado. No podemos permitirnos el lujo de seguir siendo gobernados por julais y cantamañanas mientras la orquesta del Titanic toca la melodía de lo políticamente correcto.  Es hora de exigir más nivel y más enjundia en nuestros gobernantes.  Es hora de que nos gobiernen gentes preparadas que sepan de verdad lo que vale un peine.
Este Feijoó es uno más de la lista de correveidiles y truhanes.  No esperemos nada de él. Incluso dudo de que Ayuso tenga los suficientes ovarios de hacer lo que es necesario para cambiar el rumbo de el país. Los problemas son estructurales, se necesitan medidas radicales para solventar la situación.
Así que sumido en la desesperanza de que alguien ponga buen rumbo al país a corto plazo me voy a tomar café y a hablar de estas cosas con mis amigos. Que tienen por lo general la misma opinión que yo. Que vamos de mal en peor.
Y luego iré a la biblioteca a enfrascarme en la lectura de un nuevo libro. Historia de la II república y de la guerra civil.  Con el miedo de que si aquellos julais prepararon lo que prepararon…¿Que nos pueden preparar estos cantamañanas?
Pero el día es excelso y se impone el buen ánimo. A la vista de los campos zamoranos verdes y amarillos me propondré no ser tan pesimista y rezar para que el Señor nos mande de una vez a alguien digno de gobernar este gran país.
Que nos lo estamos mereciendo ya.
Manuel Fernández Prieto ( El Correo de España )