El candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, es investido Presidente el 11 de abril de 2022 en las Cortes de C y L. con la ayuda de Vox.

Fernández Mañueco asume el discurso de Vox contra la Memoria Histórica y defiende la nueva Ley de Concordia, que «reivindicará nuestra historia común y la entiende como elemento integrador para la reconciliación».

Ha expresado también que: «Vamos a comenzar la tramitación, antes del 30 de junio, de una normativa en materia de concordia que integrará toda la regulación en la materia, como elemento de reconciliación y evitando la utilización de la historia para dividir a los españoles», ha zanjado durante su discurso de investidura, en el que ha pedido el apoyo a todos los grupos parlamentarios. El Partido Popular y Vox apoyaron a Mañueco como presidente autonómico en este acto institucional para la historia.

Alfonso Fernández Mañueco también ha destacado que «siempre tendrán presentes a las víctimas del terrorismo», trabajando por su «dignidad, memoria, justicia y protección». Además, ha prometido «fortalecer el papel de las provincias y municipios» y promover la «solidaridad» entre todas las Comunidades, defendiendo los intereses de la Comunidad ante la Unión Europea.

Santiago Abascal, líder de Vox, ha acudido a las Cortes de Castilla y León para ser testigo del debate que llevó a su formación a formar parte por primera vez de un gobierno autonómico, algo que «ha evitado» hacer el nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo -según algunos periódicos, no muy ortodoxos-.

Sobre esto Abascal afirmó que es un asunto menor, porque está seguro que Feijóo aprobará el acuerdo. También afirmó que «este nuevo gobierno va a tener muchos enemigos, porque es una posible alternativa para toda España». Ni que decir tiene su Realismo, y que Vox sólo deberá su existencia a la fidelidad, la firmeza y lealtad a los españoles y la determinación. Hasta ahora así fue. Todavía hay buena gente en España. Aunque los malos sean los que más se hacen notar.

Los detractores no se han hecho esperar. Nada más ver que empiezan escupiendo contra la «ultraderecha» ya se ve cómo respiran y de qué pie cojean. El que se engaña hoy es porque quiere, porque el plumero de la izquierda se le ve al kilómetro. Dice un periódico que pugna por pintar a la «extrema derecha» de león de la selva, lo siguiente:

«Al Partido Popular no le ha quedado más remedio que ceder y comprometerse a tramitar una Ley de Violencia Intrafamiliar con la que Vox pretende diluir la de Violencia de Género. Pero, además, el partido de Abascal le ha exigido que derogue la Ley Autonómica de Violencia de Género, mientras Mañueco ya había avanzado que ambas van a «coexistir».

Si fue así, exactamente, es una bendición de Dios, ya que VOX no andará con mamoneos ni corruptelas al defender la verdad. Ni se bajará los pantalones ante el PSOE como hizo su socio de coalición. Por una vez, a fuerza de no querer, la izquierda dice la verdad. Hay que observar la mala baba; la perversa intención de meter cizaña y dividir a la derecha. En ello la izquierda es maestra porque lo primero que consiguió fue dividir a los españoles. No trajo a España más que odio, división y mierda.

Por su parte el endiablado Tudanca, dice a Mañueco que sea el que es y traicione a VOX. El insulto lo primero. Se ve su catadura moral que es la de la izquierda y la creencia del ladrón de que todos son de su condición. Su capacidad para mentir constantemente y armar disparates, es infinita.

Al parecer cuando empezó a tratar con Mañueco sobre los pactos para formar gobierno, lo llamó cornudo y se marchó. Y ahora se sube por las paredes. Mañueco dijo hoy en la sesión que le había negado el saludo. Bueno, señor Mañueco, no quiera blanquear al hampa, que como dicen los asturianos «ye peor». Toda esta chusma está cortada por el mismo rasero.

Recuerdo a mis tíos en el Frente, cuando contaban lo que fue, y decían que los rojos eran malos hasta como enemigos. Va a costar mucho meter en vereda a esta tropa inmunda que afirma que la derecha nunca volverá a gobernar en España. Y si eso sucediera, dice Adriana Lastra, lo impediremos. Eso significa que como no tienen escrúpulos no les importa otro 11-M, ni lo que sea.

Cuidado con toda la patulea, que engaña más de lo que parece y son más malos que la piel del diablo que llevan dentro. Y como la derecha -que al menos son regulares- olvide esta condición perversa de la izquierda, que llaman su «superioridad moral», no hará nada y volverá a estar perdida.

La primera victoria del demonio es negar su existencia. Hacer creer a los demás que no existe, para luego actuar libremente. Esta es la izquierda. Quien no crea en el demonio es que no la conoce. (Ya lo hemos dicho, pero el que se repite dice la verdad)

Los demás somos todos regulares y no se detectan muchos santos, desafortunadamente. A la izquierda hay que echarle de comer aparte. Pero muy aparte. La justicia -que rompieron- empieza porque muchos dirigentes de la izquierda pasen por el banquillo y sean juzgados.

Será duro, pero es así.

Fígaro ( El Correo de España )