FF.AA., PUEBLO Y GOTA FRÍA

Dicen que la amistad es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen. Si yo fuese ingenioso, algo así tendría que decir sobre la impagable presencia de las Fuerzas Armadas en la catástrofe natural que ha supuesto la gota fría en el Sureste español. Cuando se creó la UME, la Unidad Militar de Emergencias, algunos lo tomamos un poco a broma.

Como sus más frecuentes actuaciones era en los incendios forestales de la España seca, parecían bomberos por lo castrense. En Murcia, en Orihuela, en Almería, en toda la España anegada por la gota fría, allí estaba ahora, naturalmente, la UME, auxiliando a los que habían quedado aislados por las aguas, o todo lo habían perdido en la inundación por los torrentes que bajaban de los montes y arrastraban a los coches como si fueran barquitos de papel…con ocupantes dentro. Que en algunas ocasiones hallaron la muerte.

Quién lo ordenó, quién lo planificó, no lo sé, pero allí estaban la UME y todas las Fuerzas Armadas auxiliando a la población civil cercada por las aguas, aislada por el desbordamiento de ramblas y torrentes que arrasaban pedanías enteras.

Con los vecinos cobijados en los tejados. Si parece retórica y patrioterismo hablar de la unión de los Ejércitos con el pueblo, la actuación auxiliadora de nuestras FF.AA. tras la gota fría no ha sido palabrería, sino solidaridad en la ayuda, cargada de valor muchas veces.

Como conmueve y nos enorgullece de ser españoles tener estos Ejércitos y estos cuerpos de Seguridad del Estado al contemplar la fotografía de la portada de ABC de ayer, un guardia civil, con el agua por la cintura, salvando a pecho descubierto a una señora en Almoradí, a mí me ha llenado de amor patrio (como dice el himno de la fiel Infantería), ver esos vídeos de los vehículos tácticos pesados de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra saliendo del cuartel de Bétera camino de los mayores peligros de las inundaciones, de los mayores riesgos del pueblo al que sirven los que lo hacen a la Patria.

O los marineros del Tercio de Levante de la Infantería de Marina con sus medios de auxilio camino de los lugares de peligro. O ese helicóptero de la Guardia Civil jugándosela, sin pista y apenas sin condiciones, para poder izar a una persona aislada por la riada. O los zapadores de la Legión tratando de remediar la desgracia.

O los helicópteros del Ejército del Aire despegando camino de Murcia, del Reino de Valencia, de las provincias orientales de Andalucía para auxiliar al pueblo. Si en torno a la fiesta de San Fernando celebramos el Día de las Fuerzas Armadas, la desgraciada gota fría sobre el Levante español ha puesto en el calendario, con números de oro, los días de las Fuerzas Armadas entregadas al pueblo, a la Patria que sirven.

¿Y la Guardia Civil, sin que se me enfaden los amigos de la Policía Nacional, que también han estado cumpliendo con su deber como siempre? ¿Y esos guardias civiles dando algo que siempre reparten a espuertas cuando hay una tragedia y se les ve llegar: confianza? ¿Y estos son los que quieren echar de la españolísima Navarra? ¿Y este Ejército entregado al pueblo y arriesgándolo todo por los damnificados es el que llaman facha y franquista?

Porque estoy segurísimo de una cosa. Las aguas desbordadas por la gota fría han arrasado el Sureste español, han llevado allí la muerte, la incomunicación, la catástrofe. Las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil han acudido presurosas, entregadas, abnegadas, en auxilio de esos españoles.

Pero es que si la gota fría hubiera descargado sobre Navarra, o sobre las Vascongadas, o sobre la Cataluña de los lazos amarillos, estoy convencido de que nuestras Fuerzas Armadas hubieran actuado exactamente igual en su abnegación. ¿Echar a la Guardia Civil y al Ejército? ¿Y por qué no echamos mejor a los que quieren echar a la Guardia Civil y al Ejército?

Antonio Burgos ( ABC )