No sé leer el vuelo de las águilas sobre el Aventino. No soy astrólogo, ni oniromante, ni oráculo. Carezco de las facultades de Spurinna, el augur que le advirtió a Julio César de que se guardara de los Idus de Marzo.

No sé responder a la pregunta que hoy se formulan todos los españoles: ¿firmará el Rey los indultos de los hispanicidas del separatismo catalán? No lo sé, pero sí sé leer la Historia. Por eso barrunto y temo, me tiento la ropa, desconfío y espero.

En el órdago de los indultos a Pedro Sánchez le va su permanencia en la Moncloa y, quizás, a Felipe VI su permanencia en el Trono. Separatistas y comunistas, con el salario del Reino de España en sus bolsillos, urden a cielo abierto la III República.

Los socialistas los miran con simpatía y cordialidad mientras hacen tibias proclamas de apoyo no a la Monarquía explícitamente, pero sí al Jefe del Estado, al que sólo llaman Rey en los protocolos solemnes.

Esperan el momento propicio para volver a sacar la bandera tricolor de sus baúles ideológicos. Esperan jugando todos los naipes de todas las barajas. Esperan, agazapados en su untuosa y polivalente dialéctica, a que el Rey dé lo que su poderosa maquinaria de propaganda presentaría ante la Opinión Pública como un mal paso democrático. Tienen larga experiencia y cinismo sobrado.

Ya lo hicieron en la II República, a cuya proclamación se sumaron a ultimísima hora, despues de haberse escondido tras el fracaso del Golpe de Jaca en 1930, argumentando que Alfonso XIII se había situado fuera de la Ley, de la Democracia y de la Concordia Nacional (les suena, ¿verdad?), al haber propiciado, apoyado y mantenido el Directorio Militar de Miguel Primo de Rivera, con el que los socialistas colaboraron y trabajaron con entusiasmo y con la evidente  intención de exterminar a la CNT, ante la que su UGT estaba en pañales sindicales. ¡Qué repugnante engrudo de cobardía, cinismo y oportunismo es el PSOE! Lo sigue siendo.

Si el Rey no rubrica los indultos le homologarán a Fernando VII traicionando la Constitución de 1812, le presentarán como un fuera de la Ley y como un Monarca absolutista que se pasa la Democracia por el forro de la Corona, y harán suyo el argumento, esgrimido ad nauseam por comunistas y separatistas, consistente en deslegitimar la Monarquía porque la resucitó Francisco Franco y que su reválida en la Constitución fue una imposición militar, aceptada sin rechistar, en posición de firmes y en primer tiempo de saludo por todos los constituyentes, porque en 1978 al Ejército todavía se le tenía mucho miedo.

Eso es lo que el PSOE, los comunistas y los separatistas le están preparando al Rey… si no firma los indultos de los hispanicidas catalanes. Saben que si no los rubrica contará con el apoyo mayoritario del pueblo español, pero eso es calderilla política porque también saben que el 12 de abril de 1931 las candidaturas monárquicas ganaron ampliamente a las republicanas… y dos días después se proclamó la II República.

Y saben muy bien que la derecha política, que el 13 de abril de 1931 se acostó monárquica, al día siguiente se levantó republicana. Lo saben muy bien. Espero que Felipe VI sepa que en ese Rubicón de tinta y caligrafía que es su firma al pie de los indultos nos jugamos España

¿Se comportará como Julio César o lo hará como Alfonso XIII?

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )