FOTOGRAFÍA PARA EL DÍA DESPUÉS

Después de las  grandes batallas quedan en el campo de la confrontación los cuerpos sin alma de los que perdieron la vida sin saber que ese día les tocaba morir. Así es la historia de los momentos crueles y por ende injustos, si es que hay justicia en el ocaso de los inocentes, pero aunque el escenario a alguien  le parezca distinto  será emocionalmente muy parecido.

En realidad habrán quedado más víctimas de las  que hayan contabilizado las fuentes oficiales sobre  ese paisaje  yermo, pero serán muertos vivientes, con heridas en el alma,  voz triste, y sensación de derrota, aunque piensen que la victoria estaba de su parte.

Nada impedirá  que por esos caminos circulen zombis enganchados a la última consigna que repitieron  durante el desarrollo del desastre, aunque mientras suene el ulular de las ambulancias irán surgiendo de numerosas callejuelas, esquinas, plazas y pueblos los supervivientes a los que nunca contaminó la estupidez.

También caminarán, desnudándose de mascarillas, batas y guantes,  cascos, uniformes, y cualquier ropa de trabajo en tiempos contaminados, las mujeres y los hombres que lucharon desde las trincheras o en cualquier lugar en el que se dirimía la salud contra la enfermedad y la vida contra la derrota.  Posiblemente sea el momento cumbre de los psicólogos   y de los psiquiatras, aunque la mejor terapia será volver a abrazarse, besarse o morrearse, y encontrar una razón para ser mejores,  porque no bastará con haber sobrevivido al jodido Covid, ya que la enfermedad que tiene peores efectos secundarios es  la falta de empatía.

Hay que ir preparándose para ese momento en el que no habrá nadie al que le falte un motivo para estar triste o cabreado porque a todos nos está tocando de cerca la muerte de un familiar o un amigo. Por eso cuanto antes  nos desprendamos de la presión que ejercer los que se dedican a disparar contra el pianista,  en mejor disposición estaremos para salir bien en la foto finish de la carrera.

El reto no es complicado. Podríamos servir de ejemplo a los políticos antes de mandarles a hacer puñetas en las próximas elecciones, porque en momentos extremos es cuando aparecen desnudos los mediocres  y surge gente que tiene el valor de mimetizarse con los héroes de las batas y las mascarillas. De todas formas, yo  continúo a mi bola, publicando una columna de opinión diaria con la pretensión de hacer algo de compañía a quienes me leen, sin discriminar a los que nunca están de acuerdo con lo que escribo.

Como decía Luis Eduardo Aute “El pensamiento no puede tener asiento, porque el pensamiento es estar siempre de paso”

Diego Armario