En su doble condición de secretario general de los socialistas madrileños y delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco ha protagonizado un episodio que sería ridículo si no fuese de una grave irresponsabilidad. En nombre de la FSM convocó una manifestación contra las medidas de prevención aprobadas por la Comunidad de Madrid, que posteriormente autorizó como delegado del Gobierno.

Es cierto que ayer el PSOE anunció que se retiraba de la convocatoria, pero mantiene el apoyo al manifiesto y llama a la movilización «a título individual». Franco ya dio muestras de su sectarismo el 8-M, cuando también por motivos políticos e ignorando conscientemente los riesgos para la salud de la población, permitió la manifestación feminista. Su actitud es reincidente.

También ahora es evidente que la incidencia del virus en Madrid hace desaconsejable la organización de actos multitudinarios, como recordó el ministro de Sanidad. Pero además, supone una grosera enmienda a la petición de unidad que hizo el lunes Sánchez para colaborar con Ayuso en nuevas medidas que frenen la ola de contagios.

Finalmente porque Franco, que delata el doble juego del PSOE de Pedro Sánchez, demuestra que antepone su objetivo de desgastar a Díaz Ayuso a la necesidad de combatir unidos la pandemia.

Una frivolidad sectaria a la que se ha unido también Iglesias; es decir, el Gobierno.

El Mundo