FRANCO REDIMIÓ AL OBRERO DE ESPAÑA, QUE LA IZQUIERDA HA APLASTADO

Tras las elecciones del pasado 10 de noviembre, en el horizonte de España planea la posibilidad de un nuevo gobierno tenebroso, de ultraizquierda, montado sobre el frenético pactismo de poltronas entre PSOE y Podemos.

Ambos partidos son los que han presumido históricamente de descamisados defensores de la “justicia social” y de conquistadores de los “derechos obreros”. Y en su mentira impostada, en sus palabros envueltos de jergas dialécticas marxistas, convendría recordar al PSOE como a Podemos que hoy, bajo su égida política, los “ERE” que lanzan las empresas, y no me refiero a los de Andalucía sino a los despidos masivos, están volviendo en cascada a afectar a cientos de miles de trabajadores.

Esos ERE y esos despidos masivos son posibles en España gracias a las “reformas laborales” de la era democrática inaugurada desde 1978, cuando comenzaron los “Pactos de la Moncloa” y las medidas de precarización al obrero impulsadas por la UCD y por el famoso PSOE de la chaqueta de pana de Felipe Gonzalez. Medidas legislativas rematadas después, en maldad contra el obrero, por las reformas de Aznar, Zapatero y Mariano Rajoy.

Hoy hay más de 3 millones de parados, creación generalizada de contratos temporales como práctica habitual, empleo basura para todos… Situación social dramática que contrasta con la que vivían los obreros bajo la tan denostada “Dictadura” franquista.

Ya en 1938 con la aprobación del Fuero del Trabajo y en 1944 con el Código del Trabajo (medidas de inspiración falangista), el empleo se convertía en un Derecho con dignidad social, y además inamovible, porque el puesto de trabajo era FIJO por ley.

El despido estaba tasado dentro de parámetros estrictos para impedir el abuso empresarial, y supervisado  judicialmente por la Magistratura del Trabajo que funcionaba con una encomiable labor justa y protectora de derechos del obrero.

Para proteger al trabajador frente al abuso arbitrario, en 1956, por decreto de 26 de octubre, se crea la figura del ” Despido Improcedente”, que da derecho a la readmisión del trabajador despedido o a un año de indemnización, pero siempre a elección del trabajador. Corrían a cargo del empresario los salarios correspondientes al tiempo de tramitación del expediente de despido.

Para completar semejante legislación protectora, en el año 1973, se aprobó un nuevo Texto refundido de la Ley del Procedimiento Laboral, novedoso y revolucionario, que recoge esta misma regulación en su artículo 104, y donde se establecía una cuantía mínima de indemnización por despido de 60 días por año trabajado, con un mínimo de seis y un máximo de sesenta meses.

Cabe recordar que gracias al Partido Socialista y “Obrero” de Jose Luis Rodriguez Zapatero hoy el despido impuesto como norma general para los trabajadores de España es a 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Mariano Rajoy, con su reforma laboral de 2012 fortaleció esa modalidad de despido.

Pero sigamos con el repaso a los éxitos “laborales” de la Democracia que nos “hemos dado”…
En 1980 se aprueba el Estatuto de los Trabajadores por impulso de UCD y la convergencia del PSOE. En su articulado se le otorga al empresario, ante el despido improcedente, la facultad de elegir entre la readmisión y la indemnización; ya no al obrero, como fijaba la legislación franquista.

La indemnización por despido, fijada por Franco en 60 días pasa ahora a 45 días por año y el máximo (no hay mínimo) se rebaja también de 60 a 42 mensualidades. Estas fueron las primeras “virtudes” sociales y obreras de la nueva “democracia” que venía a redimir a los trabajadores de la explotación “capitalista” y caciquil de Franco, según las proclamas marxistas y socialistas.

En la reforma laboral del año 1984 Felipe González crea 17 modalidades de contrato temporal, elimina la causalidad para crear este tipo de contratos  y posteriormente crea las famosas “Empresas de Trabajo Temporal”.
El PSOE, además de antiobrero es el instaurador  del “contrato basura”, hoy masivo en nuestro país.

En el año 1997, pactado por el Gobierno de Aznar, los Sindicatos untados de izquierda y la Patronal, el despido improcedente desciende a 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades. El empresario tiene la opción de readmitir o indemnizar al trabajador, ahorrándose los costes de los salarios correspondientes a la tramitación del expediente de despido.

Se trata de otra vuelta de rosca legislativa contra los derechos obreros que Zapatero recrudecerá durante su mandato: en 2010 instaura un nuevo despido, el “objetivo” por causas “económicas” de la empresa rebajando la indemnización a 20 días por año trabajado. Una rebaja sustancial de derechos que Mariano Rajoy complementará y extenderá con su agresiva reforma laboral de 2012.

Los Podemitas chequistas estabulados en el lujo burgués de Galapagar como Indalecio Prieto lo estaba en el “Vita” y los sindicatos UGT CCOO del Rolex y las mariscadas, ya han impuesto junto al PSOE de Pedro Sánchez sus pretensiones “sociales” en el nuevo gobierno que pretenden ahora: leyes ideológicas y obsesiones guerracivilistas, nuevos y agresivos impuestos para matar a emprendedores y clases medias y una sovietización de España donde la libertad espiritual y moral de los españoles sea aplastada por la bota del Estado en su labor de ingeniería social mientras los despidos colectivos arrecian y los inversores se largan de España.

Queda claro que políticos, sindicalistas, periodistas, y demás sujetos pertenecientes a los “Autonomías” y a los feudos y chiringuitos creados desde 1978 hasta ahora, han ganado en “derechos retribuidos” y en “conquistas” (para ellos), mientras los trabajadores de España desde los peones de obra hasta los más cualificados, TODOS… hemos perdido y mucho.

El bienestar de los políticos y su subordinación plañidera a la tecnocracia de la Unión Europea nos han arrebatado los derechos y libertades que cuando éramos Nación soberana pilotada por el Generalísimo Franco, logramos conquistar.

José Miguel Pérez ( El Correo de Madrid )