La pleitesía con la que el líder de los socialistas vascos acudió ceremoniosamente ayer a la sede de Bildu para seguir cultivando y normalizando las relaciones con Arnaldo Otegi, no fue sino un eslabón más en la cadena de cesiones que el PSOE está dispuesto a hacer.

El socialismo tiene la vista puesta en un futuro Gobierno vasco junto a Podemos y de Bildu. Y tan es así, que el PSE ya actúa sin careta, a cara descubierta, y con orgullo de legitimidad.

La información que hoy revela ABC es solo el precio final a pagar por el intercambio, de modo que en la próxima legislatura, si Pedro Sánchez sigue en el poder, se acometerán las reformas legales necesarias para excarcelar a todos, absolutamente todos, los etarras que siguen en prisión, tengan delitos de sangre o no.

Y como último recurso, con indultos si hiciese falta. No son acercamientos puntuales entre partidos.

Es una mesa de negociación con un terrorista para anular de facto el pasado criminal de ETA, y hacerlo pasar por una alianza política más.

ABC