El dilema quedó resuelto desde el principio. El actual Gobierno piensa en las próximas elecciones, no en las siguientes generaciones.

El presidente quieto, hasta que el pinchazo de la vacuna le resuelva la incomodidad de volver a anunciar que «hemos derrotado al virus».

No era ni media verdad. Como tampoco que «salimos más fuertes» cuando, en realidad, se atisbaba en el horizonte la formación de otra ola más mortal que la anterior.

Sánchez se ha colocado en fuera de juego para que no le pasen el balón, instalado en un limbo de comodidad sin patadas. Deja pasar el tiempo, ocurren demasiadas cosas a su alrededor que le convienen.

Juan Pablo Comenarejo ( ABC )

viñeta de Linda Galmor