FUERA DE PROGRAMA

Cuando Podemos quiso adecentarse y quitarse el pelo de la dehesa bolivariana, a Pablo Iglesias no se le ocurrió otra cosa que rehacer el mapa de coordenadas de su partido y poner a Dinamarca como modelo. La idea, madurada y fermentada en las barricas ideológicas de La Moncloa, llevó ayer al Gobierno en funciones a recordar el papel secundario que la Reina Margarita tuvo en la Cumbre del Clima que se celebró en Copenhague hace ahora diez años.

Por allí estuvo Zapatero, inspirador de un republicanismo que Pedro Sánchez ha terminado por perfeccionar. Del fondo a la forma, quid de la cuestión, Sánchez se dedica ahora a neutralizar el simbolismo de la Corona, genuino patrimonio moral de una institución cuya función es meramente representativa, al someterla a actividades tan erosivas como una visita bananera a La Habana o a esquinarla, en La Zarzuela o en el Palacio Real, donde los Reyes ofrecieron ayer un piscolabis, casi en la clandestinidad de un contubernio monárquico organizado al margen de una cumbre cuya moqueta no tuvo el gusto de pisar. No estaba invitado.

La ronda de contactos que en La Zarzuela sigue a las elecciones generales la coordina ahora Adriana Lastra, y para proyectar la imagen de España en una cita como la que dio comienzo en Madrid el elegido no fue otro que Pedro Sánchez.

Detallado en su agenda de ayer, transparente como su ambición, el inabarcable programa de actos, saludos, charlas y posados del presidente del Gobierno en funciones constituye un manual de resistencia para aspirantes a presidente de una república a medio hacer.

El modelo danés y el protocolo de Copenhague legitiman, según La Moncloa, el repliegue de la Corona, progresiva y premeditadamente orillada en un proceso de suplantación basado en el simbolismo, valor clave para el conocimiento y el reconocimiento de cualquier nación.

No es necesario recurrir al espíritu y la letra de la Constitución para establecer cuál es la función del Rey. Basta con preguntarle a Adriana Lastra qué opinan del Título II de la Carta Magna los invitados a su selectiva ronda de contactos.

Jesús Lillo ( ABC )

viñeta de Linda Galmor