GANAR TIEMPO

El Gobierno más débil e hipotecado de la historia de la democracia española no puede hacer otra cosa que lo que ayer Sánchez: enseñar los jardines de La Moncloa y tratar de ganar tiempo. Eso sí, en ese juego, el independentismo se rearma, el supuesto apaciguamiento se convierte en claudicación y la inmensa mayoría nos preguntamos la razón por la cual tenemos que pedir perdón a unos sediciosos.

Sánchez sabe desde el principio que no puede ceder ante Torra en nada. Todo es pura apariencia. Su único objetivo es evitar que una coalición de centro derecha, por ejemplo PP-Ciudadanos, vuelva a poner el foco –como ayer dijo Rivera en el Foro de ABC– en los intereses del conjunto de españoles. De todos, y no solo en los de unas minorías antidemocráticas, a las que ahora mismo Sánchez contempla como su único apoyo.

No debemos olvidar que está donde está sin que lo hayan votado los ciudadanos. Es una forma extraña de entender la democracia, y una evidencia del escaso respeto a las mayorías que algunos profesan. Hay que advertirlo todos los días: la situación de España es muy peligrosa.

El Astrolabio ( ABC )