GARZÓN Y LAS CLOACAS

Arrecian los rumores sobre el inmediato indulto de Garzón a manos de su amiga entrañable, ministra de Justicia por la gracia del juez de Prada, amigo entrañable de Garzón y vil proetarra en actuaciones extra-judiciales como la denuncia junto a Iñigo Iruin, distinguido abogado del terrorismo, de la existencia de torturas en su Audiencia Nacional, que sin embargo no denunció. Claro que tampoco dedujo falso testimonio a Rajoy pese a la frase que coló en la famosa sentencia y que no venía a cuento diciendo que había mentido, pero como las torturas en su AN, prefirió aprovecharlas en vez de perseguirlas legalmente. Así son las bandas de jueces y fiscales que han ocupado casi medio Gobierno Sánchez y que se vigilan mutuamente.

Lo peor, siendo todo malo, de la situación española es que tras una moción que algunos ven como un Golpe de Estado judicial, al modo de Italia en los 90, que siempre fue el modelo de Garzón para llegar al Poder, tenemos al Ministerio de Justicia y a su juez entrañable teledirigiendo una formidable operación de desprestigio de la Corona a través de Villarejo y García Castaño, cuyo informe Veritas que aconsejaba echar a Garzón de los juzgados, pero con el que luego se amigó hasta ser su padrino de boda. Por cierto, en esa boda había periodistas de investigación, vamos, de esas investigaciones que eran filtraciones de las cloacas y que servían para que Villarejo y demás tejieran sus negocios paralelos de ‘protección’ privada y chantaje público. La cloaca mediática ha sido parte esencial en la corrupción del Estado.

Y hete aquí que Villarejo, desde la cárcel, cuenta lo que sabíamos desde hace años sobre Campechano -por eso yo pedí aquí su abdicación: al estar bajo chantaje fue capaz de respaldar los apaños de ZP con la ETA y de firmar la Ley de Memoria Histórica- con cintas nuevas para aderezar la viejísima novedad. Y hete aquí que la entrañable ministra de Justicia va y explica que se puede sentar en el banquillo a Juan Carlos, sin mediar ni comprobación ni denuncia. Y he aquí que detienen a Castaño, alter ego de Villarejo. Y su abogado es Garzón, el entrañable de la entrañable que da cobertura política a la entrañable cloaca. Y he ahí, como última defensa, a Margarita Robles, en la Cuesta de los Olivares de las Codornices, que las perdices están muy venidas a menos.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )