La primera medida ‘estrella’ del plan del Gobierno contra la crisis económica y los efectos de la guerra en España se convirtió este viernes y durante horas en una inmensa chapuza.

La entrada en vigor de la rebaja de 20 céntimos por litro de combustible masificó miles de gasolineras en toda España, y en algunos lugares el proceso resultó caótico.

Es la consecuencia de la improvisación. A muchos empresarios de estaciones de servicio ni siquiera les ha dado tiempo a adaptar sus sistemas informáticos, y además, tal como denunció la CEOE, los que sí pudieron amoldarlos lo hicieron sometidos a una inseguridad jurídica notable: el Estado no les ha anticipado previamente el importe que descuentan -once millones al día-, y tampoco saben de qué manera y cuándo les compensará la Agencia Tributaria.

Esto crea un riesgo evidente de colapso de algunas de estas empresas, e incluso de cierres y quiebras forzosas. A cambio, el Gobierno solo habló de ‘pequeños desajustes’ para pagar.

Los que nunca hay en Moncloa…

ABC