Después de habernos dedicado todo tipo de insultos, entre los que antidemocráticos es el más suave, Fabian Picardo desea las mejores relaciones con España, prometiéndonos un final de cuento, en el que sólo falta lo de «fueron felices y comieron perdices».

Al mismo tiempo que el Reino Unido, que nos ha engañado, expoliado, chantajeado y despreciado no una vez, sino ciento, desea cooperar con España en muy diversos terrenos, el de «la política de defensa y seguridad» en especial, que afecta directamente a su colonia en nuestro territorio, Gibraltar.

Para hablar de ellos hubo una reunión el pasado jueves en Londres con el propósito de continuar el diálogo a fin de cerrarlo antes de que el Reino Unido salga definitivamente de la Unión Europea el 31 de diciembre próximo, sin haber llegado a un acuerdo.

Ahora es cuando a Picardo, que se hace llamar ministro principal, cuando es un mero alcalde pedáneo, pues las colonias dependen de sus metrópolis, y la vieja Inglaterra empiezan a tener prisa para asegurar su presa, con su último embeleco.

El futuro de Gibraltar está dictado por la resolución 2.353 de la Asamblea General de la ONU del 19.12.1967, que dice «será descolonizado por negociaciones entre los gobiernos español e inglés», teniendo en cuenta que «toda situación colonial que destruya total o parcialmente la unidad nacional o la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas»

En cuanto a Bruselas, Gibraltar entró en la Unión Europea como «un territorio no autónomo cuyos asuntos externos lleva un país miembro». Si ese país se va, su colonia se va con él. La UE ha dejado claro que todo acuerdo sobre Gibraltar tiene que ser aceptado por España.

Es lo que ambos trileros intentan evitar, engatusándonos con acuerdos sobre «seguridad y prosperidad compartida». Es decir, extendiendo al entero Campo gibraltareño, que podría abarcar desde Marbella a Cádiz el estatuto que hoy tiene la colonia: el de paraíso fiscal. Para ellos, acabaría el problema. Para nosotros, comenzaría otro mucho mayor, al surgir el Gran Gibraltar que vienen soñando ingleses y gibraltareños desde hace tiempo.

Lo sueña también buena parte de los habitantes de la comarca, que ya se ven con la tercera renta por cápita del mundo, que es la del Peñón. El alcalde de Algeciras pide un estatuto especial para su ciudad. Sin que se alcen muchas voces en contra.

Claro que si se piensa en lo ocurrido recientemente en Cataluña, con buena parte de quienes dieron en el golpe de hecho ya en casa, tampoco debe extrañarnos.

Mi esperanza es Bruselas. Ese Gran Gibraltar estaría incluido en el espacio Schengen y a través de la verja, abierta de par en par, entrarían desde coches asiáticos a petróleo venezolano a Europa. No creo que lo consientan. Pero es triste depender de otros para la defensa de nuestros intereses, de nuestro territorio e incluso de nuestra estima.

Claro que si no se tiene…

José María carrascal( ABC )