La pretensión del Gobierno, que avanza hoy ABC, de reabrir una sede del Instituto Cervantes en Gibraltar, unida a la expansión urbanística ilegal que se está produciendo en el Campo sobre aguas de territorialidad española y contraviniendo el Tratado de Utrecht, demuestra que el Ejecutivo sigue empecinado en atribuir al Peñón un estatus de soberanía del que carece.

Salvo que el Gobierno crea que Gibraltar ya no es una colonia española, como no lo son París, Londres o Berlín, no tiene ningún sentido que disponga de una sede del Cervantes.

Lo cierto es que durante los Gobiernos de Rodríguez Zapatero se abrió esa sede -una de las más deficitarias y peor gestionadas, por cierto-, y se mantuvo activa hasta 2011, cuando fue clausurada con toda lógica por el Ejecutivo del PP.

La razón era bien sencilla ya que Gibraltar es España. Sin embargo, de nuevo el PSOE, con su política de gestos y claudicaciones ante Gibraltar, vuelve a ceder en lo esencial, el valor de la soberanía nacional.

ABC