El Gobierno está llenando su política económica de globos sonda, inseguridad y confusión. No es ninguna novedad afirmar que tiene diseñado el mayor sablazo fiscal de la democracia a todos los estamentos sociales, sin distinción. Sin embargo, cada día que emerge una nueva medida se rectifica a sí mismo, generando tal grado de incertidumbre que hace imposible que los españoles sepan a qué atenerse.

Días atrás fue a cuenta del anuncio de una imposición de tasas por la utilización de autovías. Más allá de que pueda ser una medida ya manejada desde antiguo, nada hay en el Gobierno de concreción al respecto. Lanza al aire la propuesta y después argumenta que lo hace para abrir un debate público.

Pero no es verdad. Ni ha dialogado con los sectores afectados, especialmente el transporte, el turismo y el comercio, ni lo ha planteado al ciudadano como una discusión pública, sino como un trágala que afectará a todos los bolsillos. Y por supuesto, se lo ha ocultado de nuevo al Congreso porque a Pedro Sánchez le resulta mucho más cómodo orillar a la oposición, comparecer con declaraciones institucionales alejadas de las preguntas de la prensa, y cubrirlo todo con palabrería mágica.

Lo mismo que con las autovías ha ocurrido con el incipiente debate planteado desde Europa para que España modifique el IVA al alza. O también, con la absurda versión de que penalizar la declaración conjunta del IRPF era solo una errata en el documento enviado a Bruselas.

Nada es creíble y lo más grave es que afecta a la seguridad jurídica de todos mientras el Gobierno manipula la realidad en función de sus intereses políticos y electorales, por ejemplo acusando a Madrid en Europa de ser un paraíso fiscal que contraviene la igualdad.

Ahora, el último globo sonda ha sido la imposición de un nuevo plan para que los trabajadores autónomos dispongan de hasta trece tablas de tributación en función de sus ingresos. Otra ‘armonización’. Naturalmente, la medida esconde otro varapalo fiscal a su trabajo.

Unos 200.000 autónomos empezarán a pagar casi mil euros extra cada mes, y un tercio de los tres millones que hay en España verán sustancialmente alterada su cotización en beneficio del Estado. El nuevo sistema acaba de facto con su autonomía para gestionar libremente cuánto desean cotizar entre las bases mínima y máxima.

Se pone fin a su capacidad de elección sobre su propio dinero, al punto de que muchos trabajadores por cuenta propia verán multiplicada hasta por cinco su cuota mensual. Y todo, sin negociar nada con los autónomos y las pequeñas empresas, lo cual no solo ha generado un lógico malestar, sino temor creciente a esta capacidad invasiva del Gobierno.

Ayer Sánchez volvió a comparecer. Pero no lo hizo para evaluar las distorsiones que está produciendo su política, ni para analizar su acoso tributario al ciudadano. Ni una sola palabra de cómo está tensionando nuestro sistema económico.

En cambio, sí anunció medidas en favor de la discapacidad. Bienvenidas sean. Pero la corrección política y el buenismo en que se ha instalado para dar una imagen invertida de la realidad no llenan ningún bolsillo.

Aún no ha entendido el mensaje que le han enviado los madrileños en las elecciones.

ABC

viñeta de Linda Galmor