EL GOBIERNO DEBE EVITAR CONCESIONES A LOS SOBERANISTAS

El encuentro de mañana en Moncloa entre el presidente del Gobierno y el de la Generalitat servirá de termómetro para conocer los límites de la política que Pedro Sánchez quiere aplicar para hacer frente al desafío soberanista. El nuevo Ejecutivo socialista pretende recuperar la “normalidad” iniciando una etapa de conversaciones con Torra, a pesar de que éste ya ha advertido que sus objetivos inmediatos pasan por la libertad de los golpistas procesados y por la celebración de un nuevo referéndum de independencia.

Dos pretensiones que no están en la mano del Gobierno. Con toda legitimidad, Mariano Rajoy se mostró siempre reacio al diálogo mientras los independentistas no abandonasen su actitud intransigente y contraria a la legalidad constitucional. Hemos de esperar que esta nueva política de distensión, cuyo primer paso ha sido el acercamiento de los encarcelados a prisiones en Cataluña, no derive en concesiones que vayan más allá de los límites de la Constitución.

En este sentido, reconfortan las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno a este periódico. Con total rotundidad, Carmen Calvo afirma en la entrevista exclusiva que publicamos hoy que “no hay presos políticos en España” y que en nuestro país “no está reconocido ni existe el derecho de autodeterminación, como no lo está en ninguna democracia”. Calvo, además, asegura categóricamente que no habrá un nuevo referéndum en Cataluña, aunque se muestra muy optimista con los resultados del artículo 155, cuya aplicación ella misma negoció con la ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría.

Lo cierto, sin embargo, es que la rapidez con la que se celebraron nuevas elecciones en Cataluña impidió una actuación más amplia y profunda contra las estructuras golpistas y propició una nueva victoria en las urnas de los independentistas, que vuelven a trabajar por dinamitar el consenso constitucional.

Pero además del respeto a la ley, el Gobierno tiene que dejar muy claro que no cederá ante ninguna de las peticiones independentistas que cuestione la soberanía nacional y rompa con la integridad y la solidaridad territorial. Varios sectores del PSOE se han manifestado públicamente a favor de una reforma de la Constitución de 1978 para convertir nuestro Estado de las Autonomías en una federación de estructura incierta. España es un proyecto político con una dilatada historia nacional, que en los últimos 40 años ha logrado consolidar un Estado democrático y de derecho en el marco de la Unión Europea.

Sería irresponsable por parte de Sánchez continuar con su política de gestos hacia unos independentistas que han demostrado en muchas ocasiones despreciar la igualdad de todos los españoles ante la ley. Afirma la vicepresidenta que su Gobierno no es rehén de ninguna hipoteca con los nacionalistas que les ayudaron a llegar al poder. Además de ser cierto, debe parecerlo. Jugar a la ambigüedad sería temerario e imprudente.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor