GOBIERNO UNIPERSONAL

La variedad, no sólo numérica, del nuevo Gobierno Sánchez es sólo aparente como todo lo relacionado con nuestro presidente. De hecho, tiene Ministerios, y ministros repetidos, no una vez, sino varias, y competencias tan compartidas que ha hecho temer a muchos rivalidades internas.

Pero eso es sólo lo exterior. De hecho, es el gobierno más compacto de los últimos tiempos, hasta el punto de haber sido diseñado para defender y reforzar a un solo hombre: el que lo preside. Me dirán que eso no sólo es lógico, sino también obligatorio. Responderé «naturalmente».

Pero no es único deber de un gobierno. Debe también, diría incluso, «sobre todo», defender a la Nación, al Estado. Pero eso parece haberse olvidado en su confección. Sánchez sabe que el mayor peligro no le llega de la oposición. PP. Cs. y Vox pueden armar mucho ruido, pero no ponerle en real peligro a día de hoy.

El peligro le llega de quienes decidieron mantenerle en la Moncloa sin fiarse un pelo de él, pero con la esperanza de pasarle factura más tarde. Ya saben, los nacionalistas, regionalistas y Podemos. El día que le retiren su apoyo, se cae.

Para evitar que eso ocurra se ha diseñado un gobierno con tres líneas defensivas: La primera, limpiar el gabinete anterior de aquellos miembros que pudieran por activa o pasiva dificultar tal labor. Así ha desaparecido la anterior ministra de Justicia, Dolores Delgado, una fiscal que no supo o pudo someter a la Fiscalía a la disciplina gubernamental.

Le sustituye un juez mucho más vinculado al PSOE desde hace tiempo. Otros que salen, en Cultura, Trabajo y Sanidad, habían pasado sin pena ni gloria, han sido sustituidos por personas mucho más activas. Curioso es el caso de Exteriores. Se ha elegido a una economista, experta en Bruselas.

La verdadera razón es que Sánchez quiere ser su propio ministro de Asuntos Exteriores, ya que le chiflan los encuentros internacionales. Como quiere llevar también Defensa, razón de que haya dejado a Margarita Robles, excelente jurista, pero que de armas sabe poco.

La segunda línea defensiva intenta evitar que Iglesias, pese a llevar la vicepresidencia en Derechos Sociales y Agenda 2030, se desmande, y le han rodeado de tres «vices» con amplios poderes económicos. Otro tanto ocurre a los ministros de Unidas-Podemos, en áreas sociales: creándose nuevos Ministerios con sus competencias, con gente de absoluta confianza,

Mientras la tercera trinchera, la más crítica, defiende personalmente al presidente, y consiste en crear un vacío en el frente más difícil, Cataluña, a base de mantener las actuales posiciones, ya que todo movimiento puede ser mortal.

Toda la actividad gubernamental se volcará en el bienestar de los españoles, el paro, las pensiones, la sanidad, la enseñanza, etcétera. Retrasar en lo posible la «mesa de diálogo» acordada con ERC y ver qué pasa, confiando que el cansancio de la sociedad actúe de freno.

Pedro Sánchez lo definió en su primera rueda de prensa como «Varias voces, con una sola palabra». Le falto añadir «La mía». ¿Lo aceptarán los independentistas? Es la pregunta del millón de euros. Perdón, del billón.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Linda Galmor