GOOD NEWS, NO NEWS

Desde que existe el periodismo impreso siempre se ha dicho que “las buenas noticias no son noticia”, y en estos momentos de sufrimientos sin fronteras se han multiplicado los que llevan permanentemente  el dedo índice hacia afuera, señalando culpables en un lado o en otro, en el presente o en el pasado.

Por lo general  estos activistas de la nueva inquisición   son algunos políticos y sus  “fan atizados seguidores”   de la derecha y de la izquierda que alimentan el debate con consignas y frases hechas en vez de utilizar información veraz, porque el confinamiento ha encerrado en sus casas a demasiado aficionado a ver los toros desde la barrera, mientras que en la plaza donde otros se juegan la vida,  están los médicos y los enfermos, junto con quienes  intentan poner orden y sentido común en las calles casi vacías.

Hace unos días alguien me dijo que cuando todo esto acabe la gente se echará a la calle para llenar de atascos las carreteras y  abarrotar los restaurantes, los cines  y los teatros  como si no hubiera pasado nada.  Yo que soy de poco discutir no respondí pero pensé que mucha gente habrá aprendido la lección y en vez de reanudar la fiesta  donde la dejaron, a lo mejor le dedican algo de tiempo al recuerdo de sus muertos y a sacar alguna conclusión sobre cómo debería ser ese nuevo momento, de una sociedad necesitada de solidaridad con quienes se han quedado huérfanos de amigos, de familiares y de recursos para sobrevivir.

Después de la pandemia el problema de lo van a tener no solo los que han perdido hacienda, trabajo y la gente a la que quería , sino los que no hayan entendido nada de lo que nos ha pasado y crean que todo puede ser igual que antes.

Ayer escuché con sumo interés al Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, médico de profesión,  que en una entrevista con Joaquín Prat en Telecinco decía frases como éstas:

“Tenemos que hacer un pacto de fraternidad”.

“Hay que evitar el discurso de la confrontación”,

 “Los que aprovechen  esta desgracian para hacer campaña electoral, desde el gobierno o la oposición,  encontrarán como respuesta el rechazo de los ciudadanos

“Cuando acabe esto, entre los políticos solo habrá perdedores, y si no es así es que lo hemos hecho mal”.

Un discurso así no se lo he escuchado a nadie y creo como Guillermo Fernández Vara, que se equivocan los políticos que aún no se han enterado de que el servicio que históricamente les ha correspondido hacer a los españoles es quemarse en el intento, arreglar lo que nos está pasando y luego irse a sus casas, agradeciéndoles lo servicios prestados, para que una clase política no contaminada les tome el relevo.

Diego Armario