GRAN GOLPE CONTRA FRANCO

El golpe de Estado en Cataluña continúa. Y la prueba es que ayer sacó el eterno cadáver del franquismo a pasear el partido golpista de Madrid, cuya cabeza es la dragona Carmena y su colita la sociata Causapié. Las andanzas de Cocomocho de Bruselas y Lloriqueras del Llobregat son objeto de irrisión popular, pero lo cierto es que las encuestas y conjeturas políticas van por otro lado. La realidad no coincide nunca con el deseo, salvo bajo especie alucinatoria, que es lo que arrebata a la opinión pública.

Yo abrigo, por ejemplo, el vehemente deseo de ver a Inés Arrimadas Presidenta de la Generalidad, y acometer sin pausa la desnazificación de la parte enferma de Cataluña, empezando por TV3 y la inmersión lingüística. Pero los números no me salen y me devuelven a la dura realidad. Hoy por hoy, salvo que metan en la cárcel a todos los golpistas, pero todos, y cierren todos los medios de comunicación golpistas, pero todos (y de momento lo que ha hecho la Fiscalía, en un alarde de prevarigalupación, es perdonar a los diputados que firmaron la República), los escenarios más probables son dos: una mayoría separatista como la que perpetró el golpe o los tripartitos pactados por Iglesias y Junqueras en Can Roures, que eran dos: PSC-ERC-Podemos en Barcelona; y PSOE-Podemos-ERC-PNV-BNG-ETA, ETC en Madrid.

Ayer, Iglesias ofreció el primero de ellos, a fin de liquidar el orden constitucional por lo legal, si no legítimo, ya que el separatismo ilegal no ha triunfado de momento. Pero si ganan los separatistas, las ovaciones a la astucia de Rajoy serán maldiciones porque, como siempre que hay crisis grave en España, estaremos en manos del PSOE. Y el PSOE es un partido cautivo de ese férvido antifranquismo retrospectivo que nunca vi en vida de Franco, y eso que era fácil, porque los antifranquistas éramos pocos.

Algunos creen que Carmena, poseída por el fantasma de Margarita Nelken, hizo votar ayer la condena de los “crímenes franquistas”, el más duradero de los cuales para Podemos es la monarquía, para tapar sus líos internos en Cataluña. Eso, también. Pero lo esencial es que arrastró al PSOE a aceptar la legitimidad de los crímenes antifranquistas, desde Paracuellos a los 900 de la ETA, 300 sin juzgar. Y mientras el PSOE funde su legitimidad en el antifranquismo, el golpe contra el Régimen del 78 continúa.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )