GUAPOS, FEOS Y DESPISTADOS.

En Francia están más quemados que la pipa de un indio con la noticia de que su presidente, Emmanuel Macron, se ha pulido en los primeros cien días de gobierno 26.000 euros en cuidados estéticos cuando en España esa es una cantidad que algunos cargos públicos, políticos o sindicales, se lo habrían fundido preferentemente en un par de dos o tres mariscadas.

La verdad es que franceses y españoles somos muy distintos porque nosotros toleramos las golferias de los que consideramos más afines a nuestra forma de pensar y no le pasamos una a los que están en nuestras antípodas ideológicas, mientras que ellos no distinguen entre sus golfos.

Los gabachos son unos ingenuos y unos tiquismiquis que deberían saber que el arte de la apariencia es un elemento fundamental en el ejercicio de la política y para eso hay que cuidar la imagen.

Si en España nuestro presidente se hubiera gastado esa pasta en mejorar su estética – supuesto no imaginable y en cualquier caso milagroso – los periódicos nacionales habrían escrito a cuatro columnas titulares con la frase “Rajoy, maricón ” porque aquí no entendemos de sutilezas y resolvemos en dos o tres palabras lo que en otros sitios más dados a la reflexión explicarían en un editorial de media página .

En nuestro país, salvo el jefe del “PSOE de sí mismo” que es un hombre guapo sin necesidad de ponerse cremas, el resto de los políticos nacionales han llegado tarde al reparto de caras, incluso en Cataluña porque ni Junqueras ni Puigdemont tienen nada que agradecerle a su herencia genética, y por eso sería bastante razonable que tuvieran una partida presupuestaria- como sucede en Francia- para cuidados estéticos.

Con ese dinero de todos se podrían dar cremas, sombras en los ojos, procurarse diversas tonalidades de piel y otros tratamientos estéticos pero, tal como somos aquí, la gente no lo entendería salvo en Telecinco que inmediatamente les ofrecerían un programa para ver si encontraban novio.

Hoy no es un día adecuado para frivolidades pero me conozco y sé que si elijo otro asunto para hacer reflexiones puedo acabar meando fuera del tiesto y ese es un ejercicio que prefiero dejarle a otros, que con toda seguridad están con la crónica escrita de lo que va a suceder dentro de unas horas.

Hoy prefiero robarle a un político español una frase que aunque cuando se le escuche me parecía una simpleza hueca hoy me sirve para recordar a quienes quieran darse por aludidos que nadie puede quedarse con lo que no le pertenece en exclusiva.

Zapatero un día se fue a Copenhague y allí se explayó diciendo que la tierra no pertenece a nadie salvo al viento.

Como alguno de los que he citado se entere y se lo crea se va a llevar un disgusto.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor