GUARDIOLA Y FALETE

La foto fija de la Cataluña independentista deja mucho que desear y no se compadece con la historia de  un pasado ilustre durante el cual prestigiosos apellidos  catalanes se escribieron en la historia de la política, la cultura, la ciencia, el arte y las letras españolas.

La mala suerte de los que honestamente quieren que Cataluña sea un país desgajado de España es que  los personajes que hoy impulsan esta pretensión no alcanzan un mínimo nivel de respetabilidad desde un punto de vista social político y cultural.

Los mayores propagandistas en favor del proceso de independencia son al mismo tiempo los más zafios mentirosos cuando pretenden tergiversar la historia y convertir en catalanes a personajes como Santa Teresa de Jesús,  Cristóbal Colón o  Cervantes. No tienen ni vergüenza, ni respeto por la  historia,  ni sentido del ridículo, pero eso no les importa. El problema es que a su escaso nivel ético hay que sumarles su pobre entidad intelectual y cultural.

La historia debería haber soñado con personajes dignos de tal empeño pero los han venido a sustituir  Arturo Mas, un españolista que en su casa jamás se hablaba el catalán, Carlos Puigdemont un diletante que nunca  ha acabado nada en la vida, Oriol Junqueras, un meapilas con traumas insuperados, Raul Romeva, un hijo de ingeniero agrónomo que  cuando tenía pelo se presentaba como alguien que se sentía orgulloso de ser español,  y otros cuantos más que se subieron en marcha al tren del independentismo.

Pero toda revolución necesita personajes que hayan alcanzado una cierta notoriedad social para sumarlos al proyecto, y  ahí está José Guardiola, un gran futbolista y entrenador, al que se le desconocen otros méritos formativos o intelectuales aunque no duda en pronunciar sentencias sobre democracia y ciencia política.

La frase “cualquier demanda de la sociedad es más importante que las leyes” es suya, con lo que si la sociedad independentista demandara mañana expulsar de Cataluña o encarcelar a quienes no piensen como ellos, para Guardiola esa decisión sería la justa. ¡De locos!

Está visto que cada vez hay más personajes que imitan al diputado Rufián.

Hace unos días el titular de Cultura , Méndez de Vigo, dijo que las opiniones del ex azulgrana sobre temas constitucionales tienen el mismo valor que las suyas, si se atreviese a opinar sobe física nuclear, asunto del que el ministro no tiene ni idea,  y  ayer  el ex seleccionador  de baloncesto , Javier Imbroda, le dedicó al entrenador del futbol este ingenioso twit:

“Oir hablar a Guardiola de democracia y del pueblo, es como escuchar hablar a Falete de la dieta mediterránea. Y que me disculpe Falete.

El gran pueblo de Cataluña, por respeto a su propia historia, no puede reconocerse en estos personajes.

Diego Armario