HABÍA UNA VEZ…

Había una vez un país
en el que sus habitantes,
después de una comida
acompañada de buen vino,
tomaban café copa y puro.

Las gente se reunían
para disfrutar de estos placeres
y la conversación
se alargaba sin límites
porque los relojes no tenían alarma.

lLas amistades eran sinceras,
se compartían los problemas,
los niños jugaban en la calle,
se cuidaba en casa a los mayores,
y los alcaldes no robaban.

Un día hicieron una constitución
para que nunca se perdieran sus derechos
y a partir de aquel momento:
ya nunca más comimos juntos,
el vino se puso por las nubes,
el café te fastidiaba la tensión,
la copa te emborrachaba,
el puro empezó a ser cancerígeno,
las reuniones una perdida de tiempo
e inventaron los móviles y las multas
para combatir dichos desmanes.

Juanjo LoDivino